La bichectomía retira, total o parcialmente, la bola de grasa que ocupa el interior de la mejilla. Afina el tercio medio del rostro y marca más el pómulo. Se hace por dentro de la boca, sin cicatriz visible, dura media hora y se vuelve a la vida normal en menos de una semana.
Esas tres cosas —corta, sencilla, rápida— explican por qué se ha vuelto tan popular. También explican por qué se hace mal con tanta frecuencia: la facilidad técnica no dice nada sobre la indicación.
La parte incómoda: es irreversible
La bola de Bichat no vuelve a crecer. No es grasa que se recupere subiendo de peso ni tejido que se regenere: lo que se retira, se retiró.
Y aquí entra lo que casi nunca se dice en la consulta comercial: con los años, todo el rostro pierde volumen de forma natural. Quien llega a los cincuenta habiendo retirado por completo esa grasa a los veinticinco suele tener un tercio medio hundido y un aspecto más envejecido, no más definido.
Se está tomando a los veinticinco una decisión que se paga a los cuarenta y cinco, y no hay forma de deshacerla. Por eso, cuando la indicación existe, se retira una porción y nunca la bola entera.
Cuándo decimos que no
Estas son las situaciones en las que, en nuestra consulta, la respuesta suele ser que no:
- Rostro delgado o con el pómulo ya marcado. Retirar volumen aquí adelgaza y envejece. Es el caso más frecuente de todos.
- Menos de veinticinco años. El rostro sigue perdiendo grasa por sí solo durante años: lo que hoy parece redondez se va a ir sin cirugía.
- Sobrepeso. Si el volumen es grasa subcutánea, la bichectomía no la toca y el resultado será una decepción.
- Piel con flacidez. Quitar volumen bajo una piel que ya no se retrae acentúa la caída en lugar de definir.
- Expectativa de un cambio grande. El efecto es sutil y se aprecia sobre todo en fotografía de tres cuartos. Quien espera otra cara va a salir pensando que no le hicieron nada.
Lo que no hace, aunque se anuncie
No adelgaza. No reduce la papada, que es otro compartimento y otro procedimiento. No corrige el óvalo facial ni la línea mandibular. No sustituye a perder peso.
Si lo que te molesta es la papada o un contorno mandibular poco definido, la bichectomía no es el procedimiento, y hacerla igualmente no te va a acercar al resultado que buscas.
Cuándo sí
Hay una indicación real y es más estrecha de lo que la publicidad sugiere: un rostro con un tercio medio genuinamente lleno, en una persona con peso estable, con buena calidad de piel, pasados los veinticinco, y con la expectativa correcta de un cambio discreto.
En ese caso se retira una porción, se conserva el resto, y el resultado envejece bien. Es una buena cirugía cuando la persona a la que se le hace es la indicada.
Y una advertencia sobre dónde
Se hace por dentro de la boca, muy cerca del conducto de la glándula parótida y de ramas del nervio facial. Que sea corta y con anestesia local no la convierte en un procedimiento de consultorio improvisado: una lesión de ese conducto o de ese nervio es un problema serio y permanente.
Pregunta quién te va a operar y dónde, igual que preguntarías para cualquier otra cirugía.
Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.
Ver la ficha de bichectomía