Es la etapa final de la reconstrucción mamaria: se recrea el relieve del pezón con un colgajo de la propia piel y se devuelve el color de la areola mediante micropigmentación.
Después de meses de tratamiento oncológico y de una o varias cirugías de reconstrucción, esta última etapa suele parecer prescindible. Muchas pacientes la posponen y algunas nunca la hacen, agotadas del proceso. Y sin embargo es el paso que más veces se describe como el que cierra la experiencia: es el momento en que la mama reconstruida deja de parecer una reconstrucción y vuelve a parecer una mama, sobre todo frente al espejo.
Técnicamente es un procedimiento pequeño. Se realiza en consultorio quirúrgico, con anestesia local, y no tiene reposo relevante. Se hace en dos tiempos: primero el relieve del pezón, levantando pequeños colgajos de la piel de la propia mama reconstruida, y unas semanas después la micropigmentación, que devuelve el color de la areola y, con técnicas de sombreado, la ilusión de volumen.
Suele ayudar cuando hay
- Reconstrucción mamaria ya completada y con la forma estabilizada.
- Al menos tres a seis meses desde la última cirugía de reconstrucción.
- Deseo de completar el proceso y recuperar el aspecto frente al espejo.
- Situación oncológica estable y en seguimiento.
- Piel de la mama reconstruida en buenas condiciones.
Conviene valorar antes si
- Forma mamaria todavía no estabilizada: conviene esperar.
- Piel muy irradiada o de mala calidad, que compromete el colgajo.
- Cirugías de ajuste pendientes, que pueden desplazar la posición.
- Tabaquismo activo, que compromete la supervivencia del colgajo.
- Preferencia por la micropigmentación sola, que es una opción válida.
Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.
Relieve, color o ambos
No todas las pacientes quieren las dos cosas, y las dos por separado son opciones legítimas.
Colgajo local de pezón
Se levantan pequeños colgajos de la piel de la propia mama para crear el relieve. Con el tiempo pierde algo de proyección, y eso se prevé haciéndolo algo mayor.
Micropigmentación
Devuelve el color de la areola y del pezón. Con técnica de sombreado tridimensional puede dar sensación de relieve incluso sin colgajo previo.
Injerto de la otra areola
Cuando la areola contralateral es grande, puede tomarse una porción para injertarla. Da color y textura naturales sin necesidad de pigmento.
La posición se decide de pie y con calma
Lo que más define el resultado no es la técnica del colgajo sino dónde se coloca. Se marca con la paciente de pie, frente al espejo y con su participación, comparando con la otra mama en varias posiciones. Un pezón bien hecho pero mal situado se nota mucho más que uno discreto y bien ubicado.
El colgajo se diseña con un exceso deliberado de proyección, porque con los meses pierde entre un tercio y la mitad de su altura. Es un comportamiento conocido y previsible, y se compensa desde el diseño.
La micropigmentación se realiza en una segunda sesión, cuando el colgajo ya cicatrizó, y suele requerir un retoque a los meses porque el pigmento aclara. Se elige un tono algo más intenso del deseado por esa razón.
Cómo es el proceso
Dos sesiones separadas por unas semanas, ambas ambulatorias.
Consulta
Se comprueba que la forma de la mama esté estabilizada y se marca la posición de pie, frente al espejo, con la participación de la paciente.
Primera sesión
En consultorio quirúrgico, con anestesia local. Se levantan los colgajos y se conforma el relieve del pezón. Apósito protector durante unos días.
Segunda sesión
Cuatro a ocho semanas después, micropigmentación de la areola y el pezón, ajustando el tono al de la mama contralateral.
Retoque
A los seis o doce meses suele hacerse un retoque del pigmento, porque el color aclara con el tiempo.
Qué esperar
Es el procedimiento más sencillo de toda la reconstrucción.
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Días 1 a 10
Apósito protector que evita la presión sobre el pezón reconstruido. Molestia mínima. Vida normal desde el primer día.
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Semanas 2 a 6
Cicatrización completa del colgajo. Se puede usar sostén con normalidad. Se programa la micropigmentación.
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Meses 2 a 6
El pigmento se asienta y aclara. El colgajo pierde parte de su proyección inicial, como estaba previsto.
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Meses 6 a 12
Resultado definitivo, con el retoque de pigmento realizado si hace falta.
Riesgos y lo que no se promete
Es un procedimiento de bajo riesgo, y aun así tiene los suyos: pérdida parcial o total de la proyección del pezón —lo más frecuente, y en parte esperable—, sufrimiento del colgajo sobre todo en piel irradiada o en fumadoras, infección, cicatrización deficiente y asimetría respecto a la mama contralateral.
De la micropigmentación: aclaramiento del color con el tiempo, que requiere retoques periódicos; variación del tono al asentarse el pigmento; y, con poca frecuencia, reacción al pigmento.
El pezón reconstruido no tiene sensibilidad ni función: es un relieve y un color, no un pezón funcional. Es importante saberlo antes. Estos riesgos se reducen con una posición bien marcada, un diseño con exceso de proyección y el abandono del tabaco. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.
La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica presencial. El acto médico es una obligación de medios, no de resultado.
Lo que más se pregunta sobre esta etapa
Es la etapa que más pacientes posponen por cansancio, y también la que más veces describen como la que cerró el proceso. Es un procedimiento pequeño, ambulatorio y sin reposo.
Dicho eso, no es obligatoria: hay mujeres que se sienten completas sin ella, y esa decisión también es válida.
Sí, y es una opción muy razonable. Las técnicas actuales de micropigmentación tridimensional crean una ilusión de relieve muy convincente, incluso sin colgajo previo.
Tiene la ventaja de evitar cualquier cirugía, y la desventaja de que el relieve no existe al tacto. Se conversa en la consulta.
El colgajo local pierde entre un tercio y la mitad de su proyección durante el primer año: la piel se retrae y el relieve baja. Es un comportamiento conocido.
Por eso se diseña deliberadamente más alto de lo que debería quedar. Aun así, en algunos casos hace falta un retoque.
Entre tres y seis meses, hasta que la forma de la mama reconstruida esté estabilizada y no vayan a hacerse más ajustes.
Hacerlo antes tiene un problema práctico: si la mama cambia de forma o de posición después, el pezón queda mal ubicado y corregirlo es más difícil que esperar.
¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.
