La reconstrucción mamaria devuelve la forma de la mama tras una mastectomía. Puede hacerse en el mismo acto quirúrgico o meses o años después, y forma parte del tratamiento del cáncer de mama.
Lo primero que conviene saber es que se puede preguntar, y que conviene preguntar temprano. En el Perú, muchas mujeres llegan a la mastectomía sin que nadie les haya mencionado que existe la reconstrucción, y se enteran años después, cuando ya han pasado por el duelo de la pérdida. La reconstrucción no compite con el tratamiento oncológico ni lo retrasa: se planifica junto a él, y en muchos casos puede realizarse en la misma cirugía en que se retira la mama.
Tampoco es un procedimiento estético en su lógica, aunque el resultado sea de forma. Numerosos estudios muestran su impacto sobre la imagen corporal, la vida de pareja y el estado de ánimo tras el cáncer, y por eso se considera parte del tratamiento integral. Existen varias técnicas y ninguna es mejor en abstracto: la elección depende del tipo de mastectomía, de si va a haber radioterapia, del tejido disponible y de lo que cada paciente esté dispuesta a atravesar.
Suele ayudar cuando hay
- Mastectomía programada, con la reconstrucción planificada en el mismo acto.
- Mastectomía previa, con reconstrucción diferida meses o años después.
- Defecto de contorno tras una cirugía conservadora.
- Deseo de recuperar la simetría y la forma tras el tratamiento oncológico.
- Situación oncológica estable y en seguimiento por el equipo tratante.
Conviene valorar antes si
- Tratamiento oncológico todavía en curso, que puede aconsejar esperar.
- Radioterapia prevista, que condiciona la técnica y a veces el momento.
- Tabaquismo activo, especialmente relevante en técnicas con tejido propio.
- Obesidad no controlada o diabetes descompensada.
- Expectativa de recuperar exactamente la mama anterior.
Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.
Con qué se reconstruye
La elección depende de la piel disponible, de la radioterapia y del tejido propio con que se cuenta.
Implante en uno o dos tiempos
Con expansor tisular primero y recambio por implante después, o con implante directo cuando la piel lo permite. Es la vía más rápida y la más sensible a la radioterapia.
Colgajo de tejido propio
Se usa tejido de la espalda o del abdomen para reconstruir la mama. Da un resultado más natural y tolera mejor la radioterapia, con una cirugía mayor.
Injerto de grasa
Como complemento en varias sesiones, para corregir defectos de contorno y mejorar la calidad de la piel irradiada. En defectos pequeños puede bastar por sí solo.
La oncología manda
La primera regla es que la reconstrucción nunca compromete el tratamiento del cáncer. Se planifica con el equipo de cirugía oncológica y de oncología médica, y si en algún momento las dos cosas entran en conflicto, prevalece el tratamiento de la enfermedad.
La radioterapia es el factor que más condiciona la elección. Un implante colocado en un tejido que va a recibir radiación tiene bastante más riesgo de contractura capsular, de exposición y de un resultado insatisfactorio. Cuando la radioterapia está prevista, se valora reconstruir con tejido propio o retrasar la reconstrucción definitiva.
La simetría es parte del objetivo, no un extra: con frecuencia hace falta actuar también sobre la mama contralateral —reduciéndola, levantándola o aumentándola— y eso se planifica desde el principio, aunque se ejecute en un segundo tiempo.
Cómo es el proceso
Casi siempre es un proceso de varias etapas a lo largo de meses, y así se plantea desde la primera consulta.
Consulta y planificación conjunta
Se revisa el plan oncológico, el tipo de mastectomía previsto y si habrá radioterapia. Se explican las técnicas posibles y lo que implica cada una.
Primera etapa
Reconstrucción inmediata en el mismo acto de la mastectomía —con expansor, implante o colgajo— o reconstrucción diferida cuando el tratamiento ya terminó.
Etapas intermedias
Si se colocó un expansor, expansiones progresivas en consultorio durante semanas y recambio posterior por el implante definitivo.
Ajustes finales
Simetrización de la otra mama, injerto de grasa para el contorno y, al final, reconstrucción de la areola y el pezón.
Qué esperar
Depende mucho de la técnica; estos son los plazos generales de una reconstrucción con expansor o implante.
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Días 1 a 10
Hospitalización según la técnica, drenajes, sostén quirúrgico y molestia moderada. Movilidad limitada del brazo del lado operado.
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Semanas 2 a 6
Retiro de drenajes y recuperación progresiva. Si hay expansor, comienzan las expansiones en consultorio. Fisioterapia del hombro cuando se indica.
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Meses 2 a 6
Se completa la expansión y se programa el recambio por el implante definitivo, o se consolida el resultado del colgajo.
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Meses 6 a 18
Etapas de ajuste: simetrización, injerto de grasa y reconstrucción de la areola y el pezón. El proceso completo es largo.
Riesgos y lo que no se promete
Los generales de una cirugía mayor y los propios de cada técnica. Con implante o expansor: infección —que puede obligar a retirarlo—, exposición del dispositivo, contractura capsular, especialmente si hay radioterapia, seroma y rotura. Con colgajo: complicaciones de la zona donante, sufrimiento parcial o total del tejido trasladado y, en técnicas microquirúrgicas, trombosis del pedículo vascular.
Sufrimiento de la piel de la mastectomía, alteraciones de la sensibilidad —la mama reconstruida no recupera sensibilidad normal— y asimetría son también posibles. Una parte de las pacientes necesita más cirugías de las inicialmente previstas.
No se promete recuperar la mama anterior: se reconstruye una forma, no la mama que había, y la sensibilidad no vuelve. Lo que sí se busca es una silueta simétrica vestida y una imagen corporal que permita seguir adelante. Estos riesgos se reducen con una técnica adecuada al plan oncológico y al abandono del tabaco. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.
La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica presencial. El acto médico es una obligación de medios, no de resultado.
Lo que más se pregunta sobre la reconstrucción mamaria
En muchos casos sí, y es la mejor situación cuando el plan oncológico lo permite: se conserva la piel, se evita el periodo sin mama y el resultado suele ser mejor.
Requiere que la reconstrucción se converse antes de la mastectomía, no después. Si tienes una cirugía programada, es una pregunta que vale la pena hacer ya.
No. La reconstrucción se planifica junto al tratamiento oncológico y no lo interfiere ni lo retrasa; tampoco dificulta el seguimiento posterior.
Si en algún punto ambas cosas entraran en conflicto, prevalece siempre el tratamiento de la enfermedad. Esa es la regla y se cumple.
Condiciona la técnica. La radiación aumenta el riesgo de contractura y de complicaciones sobre un implante, así que cuando está prevista se valoran otras opciones: reconstruir con tejido propio o esperar a que termine.
Es uno de los factores que más pesa en la planificación, y por eso se define desde el principio con el equipo oncológico.
La reconstrucción mamaria tras un cáncer se considera parte del tratamiento y no un procedimiento estético, y en el Perú existen vías de cobertura tanto en el sistema público como en seguros privados.
Depende de tu situación y de tu póliza, y requiere informes médicos. Es algo que conviene averiguar temprano, porque muchas pacientes lo descartan sin haber preguntado.
¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.
