La mentoplastia cambia la proyección y la forma del mentón, ya sea colocando un implante o moviendo el propio hueso. Es una de las cirugías que más cambia un perfil con menos cantidad de cirugía.
El mentón es el contrapeso de la nariz. Un mentón corto hace que la nariz parezca más grande de lo que es, que el cuello se vea sin definición y que el perfil entero se lea como retraído. Es habitual que alguien consulte por su nariz y que el desequilibrio esté, al menos en parte, en el otro extremo del perfil.
Por eso muchas mentoplastias se hacen junto con una rinoplastia: se trabaja el perfil como un conjunto y no como dos piezas sueltas. Y también por eso conviene medir antes de decidir, porque a veces avanzar el mentón unos milímetros hace innecesario tocar la nariz.
Suele ayudar cuando hay
- Mentón poco proyectado, que en el perfil queda por detrás de la línea del labio.
- Sensación de que la nariz "se ve grande" sin que la nariz sea grande.
- Ángulo cuello-mentón poco definido, con papada aparente pese a estar delgada.
- Mentón desviado o asimétrico.
- Mentón excesivamente largo o proyectado, que también se corrige.
Conviene valorar antes si
- Mordida claramente desalineada: puede ser un problema de posición de los maxilares y no del mentón.
- Enfermedad periodontal activa o mala salud dental, por la vía de abordaje intraoral.
- Expectativa de cambiar la mandíbula entera: el mentón es solo su parte anterior.
- Tabaquismo activo, que aumenta el riesgo de que un implante se infecte.
- Bruxismo severo no tratado.
Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.
Implante, hueso o grasa
La elección depende de cuántos milímetros haya que avanzar, de si hay que corregir altura o desviación, y de tu preferencia sobre llevar o no un material.
Implante de mentón
Una pieza de silicona o porex adaptada a tu hueso, colocada por dentro de la boca o por un corte bajo el mentón. Es la opción más rápida y reversible; el implante puede retirarse.
Genioplastia ósea
Se corta y se desplaza el propio hueso del mentón, fijándolo con placas. Permite avanzar, acortar, alargar o centrar, y no deja material extraño. Es la opción para correcciones grandes o asimétricas.
Ácido hialurónico
Sin cirugía, para proyecciones pequeñas o para probar el efecto antes de decidir. Es temporal y tiene un techo claro: no sustituye a la cirugía cuando falta estructura.
Medir el perfil antes de tocarlo
La planificación se hace sobre fotografías de perfil y, cuando corresponde, sobre un estudio radiológico. Se mide dónde queda el mentón respecto del labio inferior y de la línea vertical del rostro, y a partir de ahí se calculan los milímetros. Es una cirugía de milímetros, literalmente: la diferencia entre un perfil equilibrado y uno con mentón excesivo es de tres o cuatro.
La regla de indicación más importante es negativa. Si la mordida está desalineada —el maxilar superior y el inferior no encajan— el mentón corto suele ser la consecuencia visible de un problema esquelético mayor. Poner un implante ahí disimula el perfil pero deja intacto el origen, y lo que corresponde es una valoración conjunta con cirugía maxilofacial u ortodoncia. Decirlo cuesta una cirugía menos; callarlo cuesta un resultado a medias.
Cómo es el proceso
De la primera consulta al alta, con los tiempos habituales de este procedimiento.
Consulta y planificación
Fotografías de perfil, medición del retroceso y valoración de la mordida y de la nariz. Se define técnica y tamaño, y se explica qué cambio es esperable.
Preoperatorio
Exámenes de laboratorio, valoración con anestesiología y, en abordaje intraoral, revisión odontológica. Se firma el consentimiento informado.
Cirugía
Ambulatoria. Se coloca el implante o se realiza la osteotomía, se comprueba la simetría con la paciente en posición y se cierra.
Controles
Control a la semana, al mes y a los tres meses. Si el abordaje fue por boca, se dan indicaciones de higiene específicas durante las primeras semanas.
Semana a semana
La hinchazón de esta zona baja rápido, pero la sensibilidad del labio y del mentón puede tardar bastante más.
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Días 1 a 3
Hinchazón del mentón y del labio inferior, molestia al hablar y dieta blanda. Se duerme con la cabeza elevada.
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Días 4 a 10
La hinchazón cede de forma clara. Se retiran los puntos externos si los hubo; los intraorales suelen ser reabsorbibles.
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Semanas 2 a 6
Vida normal y ejercicio progresivo. Puede persistir adormecimiento del labio inferior o de la encía: es esperable y se recupera en semanas o meses.
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Meses 3 a 6
Perfil definitivo. En genioplastia ósea, la consolidación del hueso se comprueba en el control de los tres meses.
Riesgos y lo que no se promete
Los riesgos generales de toda cirugía, y los propios de esta zona: alteración de la sensibilidad del labio inferior y del mentón por afectación del nervio mentoniano, que suele ser transitoria y en casos aislados permanente; asimetría; y, en el caso del implante, desplazamiento, infección o extrusión, que pueden obligar a retirarlo.
Un riesgo específico y poco divulgado del implante de mentón es la reabsorción del hueso subyacente con los años: la presión del implante puede erosionar la superficie ósea. No siempre tiene consecuencias, pero es una de las razones por las que en correcciones grandes se prefiere la genioplastia ósea.
No se promete un perfil concreto. Estos riesgos se reducen con una indicación adecuada y una técnica correcta. No se eliminan. Los que aplican a tu caso se te explican en consulta y constan por escrito en el consentimiento informado que firmas antes de operarte.
La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica presencial. El acto médico es una obligación de medios, no de resultado.
Lo que más se pregunta sobre la mentoplastia
Un implante bien dimensionado y bien colocado no se ve ni se palpa como un cuerpo extraño: se lee como un mentón. Lo que sí se nota es el implante demasiado grande, que produce un mentón que "no pertenece" al resto de la cara.
Es la razón por la que el tamaño se decide midiendo el perfil y no eligiendo entre catálogo.
Para avances moderados y simétricos, el implante resuelve bien, con menos tiempo quirúrgico y la ventaja de ser reversible. Para correcciones grandes, asimetrías o cuando además hay que cambiar la altura del mentón, la genioplastia ósea da un resultado mejor y no deja material.
No hay una respuesta general: depende de tus milímetros y de tu anatomía.
Depende de la vía. Por dentro de la boca no hay cicatriz visible, pero exige una higiene estricta las primeras semanas. Por debajo del mentón queda una cicatriz de dos a tres centímetros en un pliegue natural, que suele disimularse bien.
La elección se hace según la técnica y según tu salud dental.
Hasta cierto punto, sí. Un relleno de ácido hialurónico en el mentón permite ver el efecto de una proyección moderada durante unos meses, y a mucha gente le sirve para decidirse.
Tiene un límite: el relleno no reproduce el efecto de una corrección grande ni el de un cambio de altura, y no debe interpretarse como una simulación exacta del resultado quirúrgico.
¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.
