Saltar al contenido
Retrato de una mujer sonriendo con luz cálida de ventana
  • Momento clave Primeros 18 a 24 meses
  • Duración 2 a 8 horas
  • Anestesia General
  • Hospitalización Ambulatorio a 3 noches

La técnica y los plazos dependen del tiempo de evolución y de la causa. Cada caso se planifica por separado.

La cirugía se realiza en clínicas y hospitales acreditados de Lima, con el equipo y la infraestructura que cada caso requiere. El consultorio es donde se valora, se planifica y se hace el seguimiento.

El cuadro

Cuando el nervio facial deja de funcionar, la mitad de la cara pierde movimiento: el ojo no cierra, el labio cae y la sonrisa desaparece de ese lado. La reanimación facial busca devolver función, empezando siempre por el ojo.

La parálisis facial puede venir de una parálisis de Bell que no se recuperó, de un tumor del nervio o de su extirpación en una cirugía, de un traumatismo, de una infección o estar presente desde el nacimiento, como en el síndrome de Möbius. Lo que la persona vive es siempre parecido: no puede cerrar el ojo, se le cae el líquido de la boca al beber, la comida se le acumula en la mejilla, arrastra al hablar y ha dejado de sonreír en las fotos. El impacto social es enorme y suele estar muy por encima de lo que el entorno percibe.

Hay una jerarquía que no se discute: primero el ojo. Un ojo que no cierra se seca, se ulcera y puede perder visión, y esa es la única parte del cuadro que amenaza algo irreversible a corto plazo. Se protege desde el primer día con lágrimas, ungüento y oclusión nocturna, y se resuelve quirúrgicamente con procedimientos sencillos —una pesa en el párpado superior, tensar el párpado inferior— que cambian la vida del paciente en una sola cirugía. La sonrisa viene después, y es una cirugía mucho mayor.

Suele ayudar cuando hay

  • Parálisis facial que no se recupera después de seis a doce meses.
  • Imposibilidad de cerrar el ojo, con sequedad o lesiones de la córnea.
  • Parálisis tras la extirpación de un tumor o tras un traumatismo.
  • Parálisis facial congénita, incluido el síndrome de Möbius.
  • Secuelas: sincinesias, contractura o asimetría marcada en reposo.

Conviene valorar antes si

  • Parálisis reciente que todavía puede recuperarse sola: se espera y se vigila.
  • Tumor activo del nervio facial pendiente de tratamiento oncológico.
  • Ausencia de zona donante para transferencia nerviosa o muscular.
  • Condiciones que contraindican una cirugía microquirúrgica prolongada.
  • Expectativa de recuperar una simetría completa y una sonrisa idéntica.

Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.

Opciones

Qué se puede hacer

La técnica la decide el tiempo transcurrido y el estado del nervio y del músculo.

Protección del ojo

Lo primero y lo más agradecido. Pesa de oro o platino en el párpado superior y tensado del inferior. Cirugía corta, cambio inmediato.

Cirugía del nervio

Reparación directa, injerto nervioso o transferencia desde el maseterino o el hipogloso. Solo si el músculo facial sigue vivo.

Músculo nuevo

Cuando el músculo facial ya murió: trasplante microquirúrgico de gracilis, o transferencia del temporal. Devuelve movimiento a la sonrisa.

Criterio quirúrgico

El músculo tiene fecha de caducidad

La decisión técnica se apoya en un hecho biológico: un músculo que lleva demasiado tiempo sin nervio se atrofia y se sustituye por tejido fibroso de forma irreversible. Ese plazo se sitúa aproximadamente entre los dieciocho y los veinticuatro meses. Dentro de esa ventana todavía tiene sentido llevarle un nervio al músculo que ya está en la cara —con un injerto nervioso o una transferencia—; fuera de ella, ese músculo ya no responderá por mucho nervio que se le conecte y hay que traer músculo nuevo desde otra parte del cuerpo.

Por eso una consulta temprana no es una formalidad: cambia la cirugía que se puede ofrecer. La opción dentro de la ventana es menos invasiva y da una sonrisa más natural; la de fuera de la ventana es un trasplante microquirúrgico, una cirugía larga que requiere varios meses hasta que el músculo empieza a moverse.

La valoración incluye electromiografía para saber si el músculo sigue vivo, además de la exploración. Y el resultado se mide en tres niveles que se consiguen por orden y no siempre completos: simetría en reposo, cierre del ojo y sonrisa con movimiento. Recuperar una expresión espontánea y simétrica es lo más difícil de todo.

Etapas

Cómo es el proceso

Primero se protege lo urgente, después se planifica el movimiento.

Valoración

Causa, tiempo de evolución, exploración por zonas y electromiografía para saber si el músculo facial sigue vivo. Valoración oftalmológica.

Protección ocular

Medidas inmediatas y, si hace falta, cirugía del párpado. Es la prioridad y no espera al plan definitivo.

Cirugía de reanimación

Injerto o transferencia nerviosa si el músculo vive; trasplante muscular microquirúrgico si ya no. Puede requerir dos tiempos.

Rehabilitación

Terapia facial durante meses para aprender a usar el nuevo movimiento. Sin ella el resultado quirúrgico se aprovecha a medias.

Plazos

Qué esperar

El movimiento no aparece al despertar de la cirugía: el nervio tarda meses en crecer.

  1. Semanas 1 a 3

    Hinchazón y cuidado de las heridas. Si se hizo cirugía del párpado, el cierre del ojo mejora de inmediato.

  2. Meses 1 a 3

    Sin movimiento todavía en las cirugías nerviosas. Inicio de la terapia facial. Es la fase que más paciencia exige.

  3. Meses 4 a 9

    Aparecen los primeros movimientos, débiles y poco controlados. La terapia enseña a dirigirlos.

  4. Meses 12 a 24

    Resultado definitivo. Se valora si hacen falta ajustes de simetría, y en algunos casos toxina botulínica en el lado sano.

Riesgos y lo que no se promete

Infección, hematoma, cicatrices, movimiento insuficiente o ausente pese a una cirugía correcta, asimetría residual y necesidad de retoques. En las transferencias nerviosas puede aparecer debilidad en la zona donante —de la lengua o de la masticación según el nervio empleado— y sincinesias, movimientos involuntarios que aparecen al mover otra parte de la cara.

En el trasplante muscular microquirúrgico: pérdida parcial o total del músculo trasplantado por fallo de la conexión vascular, que es la complicación más seria y obliga a replantear el plan; exceso o defecto de volumen en la mejilla; y una cicatriz en el muslo donante.

No se promete una cara simétrica ni una sonrisa igual a la del otro lado, y menos aún una expresión espontánea. Lo que se busca es proteger el ojo, mejorar la simetría en reposo y recuperar un movimiento voluntario que permita sonreír de forma reconocible: es una mejoría importante, no una restitución. Estos riesgos se reducen con una valoración temprana, una técnica elegida según el tiempo de evolución y una rehabilitación constante. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.

Dudas habituales

Lo que más preguntan

Depende de cuánto tiempo lleve la parálisis. El músculo facial sin nervio se atrofia de forma irreversible en unos dieciocho a veinticuatro meses.

Dentro de ese plazo se le puede llevar un nervio al músculo que ya está en la cara. Fuera de él hay que traer músculo nuevo desde el muslo. Ambas opciones existen, pero la primera es menos invasiva y más natural.

El ojo, siempre. Un ojo que no cierra se seca y puede ulcerar la córnea y perder visión, y es lo único del cuadro que amenaza algo irreversible a corto plazo.

Se protege desde el primer día con lágrimas y oclusión nocturna, y se resuelve con una cirugía corta que cambia mucho la calidad de vida. La sonrisa viene después.

No al salir de quirófano. En las cirugías del nervio, los primeros movimientos aparecen entre los cuatro y los nueve meses, porque el nervio tiene que crecer hasta el músculo.

El resultado se termina de definir entre los doce y los veinticuatro meses, y la terapia facial durante ese periodo es parte del tratamiento, no un complemento.

No completamente. Se busca simetría en reposo, cierre del ojo y una sonrisa voluntaria reconocible, y eso se consigue en la mayoría de los casos.

Una expresión espontánea e idéntica a la del lado sano no se promete: es lo más difícil de recuperar y con frecuencia no se logra del todo.

¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.

Consulta gratuita

El siguiente paso es saber si el músculo sigue vivo

Esa respuesta define qué cirugía es posible, y depende del tiempo transcurrido. Sales de la consulta con la valoración explicada, las opciones reales de tu caso y lo que costaría cada una, sin compromiso de agendar nada ese día.

Reservar mi consulta gratuita La gratuidad se aplica al reservar desde este botón.
La Dra. Fátima García, cirujana plástica de Sbeltia, lista para atender tu consulta

Citas de valoración

¡Agenda tu consulta hoy mismo!