Comprende la reparación de las estructuras lesionadas por un corte, un aplastamiento o una fractura: tendones, nervios, vasos, hueso y la piel que los cubre.
La mano es la parte del cuerpo donde una lesión pequeña puede dejar una limitación grande. Un corte de dos centímetros en la palma puede seccionar un tendón flexor y un nervio digital, y de eso depende que el dedo vuelva a doblarse y a tener sensibilidad. Por eso una herida de la mano nunca es "solo un corte": lo primero es determinar qué estructuras están comprometidas, y eso requiere una exploración que se hace en consulta, no a ojo.
Hay un factor que en la mano pesa más que en casi ningún otro sitio: el tiempo. Un tendón flexor cortado se repara con buen resultado en los primeros días; pasadas dos o tres semanas se retrae, y la reparación directa ya no es posible, de modo que hace falta un injerto de tendón en dos tiempos y el resultado es peor. Con los nervios pasa algo parecido. La consulta tardía —muy frecuente cuando el corte parecía leve o cuando cerró bien la piel— es la principal causa de secuelas evitables en esta patología.
Suele ayudar cuando hay
- Corte en la mano o los dedos con dificultad para mover o doblar.
- Pérdida de sensibilidad en un dedo tras una herida.
- Fractura de los huesos de la mano o de los dedos.
- Herida con pérdida de piel o con estructuras expuestas.
- Lesión antigua mal consolidada o que dejó limitación.
Conviene valorar antes si
- Herida con sangrado activo importante: es una urgencia inmediata.
- Amputación o lesión por aplastamiento grave: traslado urgente con el segmento amputado.
- Infección establecida, que se trata antes de cualquier reparación.
- Imposibilidad de cumplir la rehabilitación, que aquí es determinante.
- Lesión de más de tres semanas, que cambia por completo la estrategia.
Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.
Qué se repara
En una misma herida suele haber más de una estructura comprometida.
Tendones
Flexores o extensores. La reparación es solo la mitad del tratamiento: la otra mitad es un protocolo de movilización preciso durante semanas.
Nervios
Se reparan con microcirugía. La sensibilidad regresa lentamente, alrededor de un milímetro al día, y puede tardar meses en llegar a la punta del dedo.
Huesos y cobertura
Fijación de las fracturas con material que permita mover pronto, y cobertura con injerto o colgajo si hay pérdida de piel.
Reparar para poder mover pronto
En la mano, la rigidez es el enemigo. Una mano inmovilizada durante semanas se pone rígida aunque la reparación haya sido perfecta, y recuperar esa rigidez cuesta más que la lesión original. Por eso todo se planifica para poder empezar a mover temprano: suturas de tendón resistentes, fijación de fracturas estable y férulas que protegen sin bloquear.
La exploración inicial define el resto. Se comprueba dedo por dedo la movilidad de cada tendón, la sensibilidad en ambos lados del dedo y la irrigación, porque una herida pequeña puede esconder varias lesiones. Lo que no se identifica al inicio se descubre tarde, cuando ya no se repara igual.
La rehabilitación con terapeuta de mano forma parte del tratamiento, no es opcional. En reparaciones de tendón flexor el protocolo de movilización es lo que decide el resultado final, y sin él la reparación se adhiere y el dedo no dobla. Cuando un paciente no va a poder cumplirlo, se conversa antes de operar.
Cómo es el proceso
La rehabilitación ocupa más tiempo que todo lo demás.
Valoración urgente
Exploración de la movilidad, la sensibilidad y la irrigación de cada dedo, con radiografía si se sospecha fractura. Define qué está lesionado.
Cirugía
Ambulatoria y con anestesia regional del brazo. Reparación de las estructuras comprometidas y cobertura si hace falta, buscando estabilidad para mover pronto.
Férula y controles
Férula de protección en posición específica y curaciones. Controles frecuentes durante las primeras semanas.
Rehabilitación
Con terapeuta de mano, según un protocolo definido por la estructura reparada. Dura de seis a doce semanas y es lo que determina el resultado.
Semana a semana
Los plazos de una reparación tendinosa, que es la más exigente.
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Semanas 1 a 3
Férula permanente y movilización protegida según el protocolo. Elevación de la mano para reducir la hinchazón. Sin fuerza ni agarre.
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Semanas 4 a 6
Movilización activa progresiva. Se retira la férula de forma gradual. La hinchazón cede y mejora el rango de movimiento.
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Semanas 7 a 12
Inicio del trabajo de fuerza y de agarre. Vuelta al trabajo según su exigencia física. Si hubo lesión nerviosa, la sensibilidad empieza a avanzar.
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Meses 6 a 12
Resultado consolidado. La recuperación de la sensibilidad puede continuar hasta el año o más.
Riesgos y lo que no se promete
Los específicos de la mano: rigidez articular, adherencias del tendón reparado que limitan el deslizamiento —la complicación más frecuente y el motivo de la rehabilitación—, rotura de la reparación tendinosa en las primeras semanas, recuperación incompleta de la sensibilidad, dolor neuropático y consolidación viciosa de una fractura. Se añaden infección, sufrimiento de la cobertura y, con poca frecuencia, un síndrome de dolor regional complejo.
El tiempo transcurrido desde la lesión condiciona el pronóstico más que la técnica: una reparación tardía de tendón o nervio da peores resultados por razones biológicas, no por la habilidad del cirujano.
No se promete una mano igual a la de antes: tras una lesión importante suele quedar alguna limitación de movilidad, de fuerza o de sensibilidad. Lo que sí se busca es una mano funcional para la vida y el trabajo. Estos riesgos se reducen con una reparación temprana, una fijación que permita mover pronto y rehabilitación cumplida. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.
La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica presencial. El acto médico es una obligación de medios, no de resultado.
Lo que más se pregunta sobre las lesiones de mano
Menos del que parece. Un tendón flexor cortado se repara bien en los primeros días; pasadas dos o tres semanas se retrae y ya no puede unirse directamente, lo que obliga a un injerto en dos tiempos con peor resultado.
Con los nervios ocurre algo parecido. Si tras un corte no puedes doblar un dedo o perdiste sensibilidad, la consulta es esa semana, no cuando cierre la herida.
Sí, pero la estrategia cambia: ya no es una reparación directa sino una reconstrucción, muchas veces con injerto de tendón y en dos etapas.
El resultado suele ser menor que el de una reparación temprana, y aun así en muchos casos se recupera función útil. Vale la pena consultar.
Porque un tendón reparado se adhiere a los tejidos vecinos si no se mueve, y entonces el dedo no dobla aunque la sutura esté perfecta. La movilización protegida evita esa adherencia.
En la mano, la cirugía es la mitad del tratamiento. La otra mitad son seis a doce semanas de terapia, y sin ellas el resultado se pierde.
Cuando se repara un nervio, la sensibilidad regresa lentamente: el nervio crece alrededor de un milímetro al día, así que llegar a la punta del dedo puede llevar varios meses.
La recuperación suele ser parcial y mejor en personas jóvenes. Puede haber hormigueo o hipersensibilidad transitorios durante ese proceso.
¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.
