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Primer plano de la mirada de una mujer que muestra los párpados superiores e inferiores con luz natural
  • Duración 1 a 2 horas
  • Anestesia Local con sedación
  • Hospitalización Ambulatoria
  • Reincorporación 7 a 10 días

Cifras orientativas. Cambian si se operan los párpados superiores, los inferiores o los cuatro; el detalle de tu caso se define en la consulta.

La cirugía se realiza en clínicas y hospitales acreditados de Lima, con el equipo y la infraestructura que cada caso requiere. El consultorio es donde se valora, se planifica y se hace el seguimiento.

El procedimiento

La blefaroplastia corrige el exceso de piel de los párpados superiores y las bolsas de los inferiores. Es una de las cirugías con mejor relación entre lo poco que interviene y lo mucho que cambia la expresión: la mirada deja de verse cansada sin que el rostro cambie de rasgos.

En el párpado superior el problema suele ser piel sobrante que pesa sobre la pestaña, y en casos avanzados llega a recortar el campo visual por arriba. En el inferior lo que se ve son las bolsas, que no son grasa acumulada por descuido sino grasa de la órbita que empuja hacia adelante al debilitarse el tabique que la contenía.

Antes de operar hay que responder una pregunta que no siempre se hace: ¿lo que cae es el párpado o es la ceja? Son cosas distintas y se corrigen de forma distinta. Retirar piel del párpado cuando lo que ha descendido es la ceja tensa la zona hacia abajo y deja una mirada peor que la de partida.

Suele ayudar cuando hay

  • Piel sobrante en el párpado superior que apoya sobre la pestaña.
  • Bolsas marcadas en el párpado inferior, presentes también al despertar.
  • Una mirada que se lee cansada o triste sin corresponderse con cómo estás.
  • Dificultad para maquillarse el párpado superior por falta de espacio.
  • Reducción del campo visual superior por el exceso de piel.

Conviene valorar antes si

  • Lo que ha descendido es la ceja, no el párpado: operar aquí lo empeoraría.
  • Ojo seco, ya diagnosticado o con síntomas: la cirugía puede acentuarlo.
  • Uso de lentes de contacto de forma continua, que pide una pauta específica.
  • Enfermedad tiroidea sin controlar, que cambia la posición del ojo.
  • Antecedente de cirugía refractiva reciente.
  • Glaucoma u otra condición oftalmológica en tratamiento.

Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.

Variantes

Superior, inferior o ambos

Son cirugías distintas, con incisiones y recuperaciones distintas, que a menudo se hacen en el mismo acto. Cuál corresponde a tu caso se define en la consulta.

Párpados superiores

Se retira el exceso de piel y, si lo hay, algo de grasa. La incisión queda escondida en el pliegue natural del párpado, que es lo que la vuelve prácticamente invisible una vez cicatrizada.

Párpados inferiores

Se reposiciona o se retira la grasa que forma las bolsas y se trata el exceso de piel si lo hay. La incisión va justo bajo la línea de las pestañas.

Vía transconjuntival

Para bolsas sin exceso de piel: se accede por dentro del párpado y no queda ninguna cicatriz externa. Suele ser la indicación en personas más jóvenes.

Criterio quirúrgico

Cuánto se quita y cuánto se deja

El primer paso es distinguir el origen del problema. Se evalúa la posición de la ceja, la cantidad real de piel sobrante, el tono del párpado inferior y si el ojo está seco. Solo después se decide qué se opera, porque una parte de las mirada cansadas se corrigen elevando la ceja y no tocando el párpado.

La medida es conservadora por una razón concreta: retirar piel de más en el párpado superior impide cerrar bien el ojo, y retirar de más en el inferior puede tirar del borde hacia abajo y dejarlo separado del globo ocular. Las dos son complicaciones difíciles de corregir, y las dos vienen de quitar más de la cuenta.

En el párpado inferior la tendencia actual es reposicionar la grasa hacia el surco del pómulo en lugar de simplemente retirarla. Vaciar la bolsa sin más deja un hueco que con los años se lee como un ojo hundido, otra forma de parecer cansada.

Etapas

De la consulta al alta

Es la cirugía de esta lista con la recuperación más corta, pero el preoperatorio incluye un paso que no conviene saltarse: la evaluación oftalmológica.

Consulta y evaluación

Se examinan párpados, posición de la ceja y calidad de la piel, y se descarta que el origen esté en otra estructura. Sales con las alternativas explicadas, sus riesgos y un presupuesto por escrito.

Preoperatorio

Exámenes de laboratorio, evaluación por el anestesiólogo y, según el caso, evaluación oftalmológica —especialmente si hay síntomas de ojo seco o antecedentes oculares.

La cirugía

En centro quirúrgico autorizado, habitualmente con anestesia local y sedación, con anestesiólogo presente. Se marca con la paciente sentada, porque los párpados cambian de posición al recostarse.

Controles

Retiro de puntos entre el quinto y el séptimo día y controles programados. Se indican lágrimas artificiales durante las primeras semanas.

Plazos

La recuperación, día a día

Es corta y poco dolorosa, pero muy visible los primeros días: la zona del ojo hace moretones con facilidad y tarda en desinflamar.

  1. Primeras 48 horas

    Hinchazón y moretones que van en aumento, sensación de arenilla y visión algo borrosa por la pomada. Frío local y reposo con la cabecera elevada. Molesta poco.

  2. Días 3 a 7

    Los moretones alcanzan su peor aspecto y luego empiezan a virar a amarillo. Se retiran los puntos hacia el final de este periodo. Ya se lee y se usa pantalla con normalidad.

  3. Semanas 2 a 3

    Vuelta a la vida social; el maquillaje puede usarse desde que se retiran los puntos. Persiste algo de hinchazón, más evidente al despertar. Sin ejercicio de impacto todavía.

  4. Meses 1 a 3

    Las cicatrices están en su fase enrojecida y se cuidan con protección solar estricta. La sequedad ocular, si apareció, suele ir cediendo.

  5. Hacia los 6 meses

    Resultado asentado y cicatrices maduras. En el párpado superior suelen quedar prácticamente ocultas dentro del pliegue.

Riesgos y lo que no se promete

Toda cirugía tiene riesgos, y la blefaroplastia no es la excepción: hematoma, infección, asimetría entre un lado y el otro, cicatrices que evolucionan de forma imprevisible, y sequedad ocular, que es la molestia más frecuente y suele ser transitoria pero puede persistir.

Hay dos complicaciones específicas que conviene entender: el lagoftalmos, que es la dificultad para cerrar completamente el ojo cuando se retiró demasiada piel del párpado superior, y el ectropión o retracción del párpado inferior, que lo separa del globo ocular. Ambas se previenen siendo conservador en la medida y pueden requerir una corrección posterior.

Existe además una complicación muy poco frecuente pero grave, el hematoma retrobulbar, que puede comprometer la visión y constituye una urgencia. Por eso al alta se te indica con qué síntomas —dolor intenso creciente, pérdida de visión— hay que consultar de inmediato en lugar de esperar al control.

Estos riesgos se reducen con una indicación adecuada, evaluación oftalmológica cuando corresponde, un centro quirúrgico autorizado y controles serios. No se eliminan. Los que aplican a tu caso se te explican en consulta y vuelven a constar por escrito en el consentimiento informado que firmas antes de operarte.

Dudas habituales

Lo que más se pregunta sobre la blefaroplastia

Las patas de gallo no. Son arrugas de expresión, producidas por la contracción del músculo, y se tratan con toxina botulínica u otros tratamientos de piel, no retirando piel del párpado.

Lo que sí mejora es el exceso de piel del párpado y el pliegue que se apoya sobre la pestaña. Es habitual combinar ambas cosas, y se conversa en la consulta.

La grasa que se retira o se reposiciona no vuelve a formarse en la misma cantidad, y por eso el resultado en las bolsas suele ser duradero. Lo que sí continúa es el envejecimiento: la piel sigue perdiendo elasticidad y el pómulo puede descender con los años.

Es más frecuente necesitar un retoque en el párpado superior, donde la piel puede volver a sobrar con el tiempo, que en el inferior.

En el párpado superior queda escondida dentro del pliegue natural y, una vez madura, suele ser prácticamente invisible con el ojo abierto. En el inferior va justo bajo las pestañas y también tiende a disimularse bien.

Su evolución depende del tipo de piel de cada persona, y en los primeros meses se ve enrojecida. La protección solar en esos meses cambia mucho el resultado final.

Leer y usar pantalla suele ser posible desde los primeros días, en sesiones cortas y con lágrimas artificiales, porque la vista se cansa más de lo habitual. Para volver presencialmente al trabajo, lo realista es entre siete y diez días, que es cuando los moretones ya se cubren con maquillaje.

Si tu trabajo es de mucha exposición, conviene reservar un par de días más.

Sí, pero no de inmediato. Lo habitual es esperar entre dos y tres semanas, y a veces más si hay sequedad. Mientras tanto se usan anteojos.

Si dependes de lentes de contacto a diario, dilo en la consulta: cambia la pauta postoperatoria y conviene tenerlo previsto antes de la fecha.

No es el objetivo, y de hecho es lo que se evita. Una blefaroplastia bien indicada retira lo que sobra y deja la forma del ojo como estaba: lo que cambia es que la mirada deja de verse pesada.

La forma del ojo se altera cuando se retira más piel de la cuenta o se tira del párpado inferior, y esas son precisamente las complicaciones que la medida conservadora busca prevenir.

No publicamos precios porque el costo depende de si se operan los párpados superiores, los inferiores o los cuatro, y del centro quirúrgico: cualquier cifra suelta terminaría siendo inexacta para tu caso.

Después de la consulta recibes un presupuesto por escrito, con el detalle de lo que incluye y lo que no, y su plazo de vigencia.

¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.

Consulta gratuita

El siguiente paso es mirar de dónde viene el cansancio

Ninguna página puede decirte si lo tuyo es el párpado o es la ceja, y la diferencia cambia por completo la cirugía. Una consulta de cuarenta minutos, sí. Sales sabiendo qué es posible en tu caso, qué implica y cuánto costaría, sin compromiso de agendar nada ese día.

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La Dra. Fátima García, cirujana plástica de Sbeltia, lista para atender tu consulta

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