La ginecomastia es el aumento de la glándula mamaria en el hombre. La cirugía retira esa glándula y la grasa que la acompaña para devolver al pecho un contorno masculino.
Es más frecuente de lo que se cree y suele vivirse en silencio: hombres que llevan años sin quitarse la camiseta en la playa, que evitan la piscina o que eligen la ropa en función de disimularlo. La glándula se palpa como un disco firme justo debajo del pezón, y esa es la diferencia con la simple acumulación de grasa —la pseudoginecomastia—, que es blanda y difusa.
Antes de operar hay que hacer una cosa que a veces se omite: buscar la causa. Algunos medicamentos, el consumo de anabólicos, la marihuana, ciertas alteraciones hormonales, problemas de tiroides, hígado o riñón y, con poca frecuencia, un tumor testicular pueden estar detrás. En algunos de esos casos, tratar la causa resuelve el problema sin quirófano. Y en otros —un bulto duro, fijo, de un solo lado o con cambios en la piel— la prioridad deja de ser estética y pasa a ser diagnóstica.
Suele ayudar cuando hay
- Glándula mamaria palpable bajo el pezón, estable durante más de un año.
- Causa ya estudiada y, si existía, corregida.
- Peso estable, con el componente graso ya trabajado.
- Molestia o dolor a la presión en la zona.
- Limitación real para actividades cotidianas o deportivas por su aspecto.
Conviene valorar antes si
- Ginecomastia de aparición reciente o en crecimiento: primero se estudia.
- Consumo activo de anabólicos u otras sustancias implicadas.
- Adolescencia: la ginecomastia puberal se resuelve sola en la mayoría de los casos.
- Sobrepeso importante, donde una parte del volumen es grasa y bajará con el peso.
- Bulto duro, fijo, unilateral o con retracción de la piel, que requiere estudio urgente.
Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.
Según qué predomine
La técnica depende de la proporción entre glándula, grasa y piel sobrante.
Liposucción sola
Cuando el componente es sobre todo graso. Incisiones de milímetros y recuperación rápida. No retira la glándula.
Resección glandular con liposucción
La técnica más habitual. Se retira la glándula por una incisión en el borde inferior de la areola y se trata el resto con cánula, para un contorno uniforme.
Con resección de piel
Necesaria cuando además sobra piel, sobre todo tras una pérdida de peso importante. Añade cicatrices, y a cambio es la única forma de conseguir un contorno plano.
No dejar un hundimiento bajo el pezón
El error más visible de esta cirugía es retirar toda la glándula justo debajo del pezón sin dejar una capa de tejido. El resultado es un hundimiento en el centro del pecho, con el pezón deprimido y adherido al músculo, que se ve peor que el problema original y es difícil de corregir. Siempre se conserva un disco fino de tejido bajo la areola.
La transición hacia los bordes es lo otro que define el resultado: se trabaja con cánula más allá del área de resección, hacia la axila y hacia el esternón, para que no quede un escalón entre la zona operada y la que no.
El tejido glandular retirado se envía siempre a estudio anatomopatológico. Es un estándar de esta cirugía y la razón por la que no se hace solo con liposucción cuando hay glándula.
Cómo es el proceso
La consulta incluye un paso que en otras cirugías no existe: descartar una causa tratable.
Consulta y estudio
Se palpa para distinguir glándula de grasa, se revisan medicamentos y antecedentes y se piden estudios hormonales y ecografía o mamografía cuando corresponde.
Preoperatorio
Exámenes de laboratorio y valoración con anestesiología. Suspensión del tabaco y de sustancias implicadas. Se firma el consentimiento informado.
Cirugía
Ambulatoria. Liposucción del componente graso y resección de la glándula por incisión periareolar, conservando una capa bajo el pezón. Faja compresiva al terminar.
Controles
Control a la semana, al mes y a los tres meses, con entrega del resultado de patología.
Semana a semana
La faja compresiva es la indicación que más influye en el contorno final.
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Días 1 a 7
Faja compresiva permanente, hinchazón y moretones. Molestia moderada. Sin levantar los brazos por encima de los hombros.
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Semanas 2 a 4
Vuelta al trabajo hacia los siete o catorce días. Faja todo el día. Sin ejercicio ni cargar peso.
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Semanas 6 a 12
Ejercicio progresivo con autorización. Puede haber zonas endurecidas que ceden con masaje. El contorno empieza a definirse.
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Meses 3 a 6
Resultado definitivo, cuando la piel ha terminado de retraerse y la hinchazón ha desaparecido por completo.
Riesgos y lo que no se promete
Los generales de una cirugía y los propios de esta: hematoma —el más frecuente en ginecomastia, por eso la faja y el reposo de los primeros días importan tanto—, seroma, infección, irregularidades del contorno, asimetría, alteración transitoria o permanente de la sensibilidad del pezón y cicatriz periareolar visible.
El hundimiento bajo el pezón por resección excesiva es la complicación estética característica de esta cirugía, y la razón por la que se conserva siempre una capa de tejido. Su corrección es difícil y suele requerir injerto de grasa.
La ginecomastia puede recidivar si la causa persiste: anabólicos, medicamentos o una alteración hormonal no tratada. No se promete un pecho concreto ni la ausencia de cicatriz. Estos riesgos se reducen con el estudio previo de la causa, una resección conservadora bajo la areola y compresión adecuada. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.
La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica presencial. El acto médico es una obligación de medios, no de resultado.
Lo que más se pregunta sobre la ginecomastia
La grasa sí baja con dieta y ejercicio. La glándula, no: es tejido firme que no responde al entrenamiento, y por eso muchos hombres delgados y en forma siguen teniendo el bulto.
Cuando se palpa ese disco firme bajo el pezón, la única forma de retirarlo es quirúrgica.
Porque en algunos casos la ginecomastia tiene una causa tratable —un medicamento, una alteración hormonal, un problema de tiroides o hígado— y corregirla puede hacer innecesaria la cirugía.
Y porque en un número pequeño de casos el bulto no es ginecomastia. Es un paso corto que evita operar lo que no corresponde.
La incisión va en el borde inferior de la areola, donde el cambio de color la disimula bastante. En la mayoría de los casos, a partir de los seis meses pasa desapercibida.
Si además hay que retirar piel, las cicatrices son mayores y sí visibles. Es la contrapartida de conseguir un contorno plano cuando sobra piel.
La glándula retirada no vuelve a crecer. Lo que sí puede reaparecer es volumen si vuelve la causa: consumo de anabólicos, ciertos medicamentos o un aumento importante de peso.
Con la causa controlada y el peso estable, el resultado se mantiene.
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