Saltar al contenido
Retrato escultórico de un rostro con luz direccional sobre el pómulo y la mandíbula
  • Duración 1 a 2 horas
  • Anestesia General o local con sedación
  • Hospitalización Ambulatoria
  • Vida normal 10 a 14 días

Cifras orientativas. Tu tiempo de cirugía y de recuperación se define en la consulta, según la técnica indicada.

La cirugía se realiza en clínicas y hospitales acreditados de Lima, con el equipo y la infraestructura que cada caso requiere. El consultorio es donde se valora, se planifica y se hace el seguimiento.

El procedimiento

Un implante facial es una pieza sólida que se coloca directamente sobre el hueso para añadir proyección donde la estructura no la tiene: el pómulo, el ángulo de la mandíbula o el borde inferior de la órbita.

Es una cirugía de estructura, no de volumen. Cuando lo que falta es hueso —un pómulo plano, una mandíbula sin ángulo—, ninguna cantidad de relleno lo sustituye: el relleno se apoya en tejido blando y se dispersa, mientras que el implante se apoya en hueso y proyecta. Esa diferencia es la que decide la indicación.

La contrapartida es su carácter: un implante es permanente mientras esté puesto, se coloca en un plano profundo y su retirada, aunque posible, es una segunda cirugía. Por eso, cuando el problema es volumen perdido y no estructura ausente, la respuesta correcta suele ser injerto de grasa propia o relleno, no un implante.

Suele ayudar cuando hay

  • Pómulo plano o descendido, con el tercio medio del rostro sin proyección.
  • Ángulo de la mandíbula poco definido, con el contorno inferior del rostro difuso.
  • Asimetría facial estructural, congénita o postraumática.
  • Hueco bajo el borde inferior del ojo por falta de soporte óseo.
  • Deseo de un cambio estructural estable, no de un tratamiento renovable cada año.

Conviene valorar antes si

  • Lo que falta es volumen blando y no hueso: la grasa propia lo resuelve mejor y es reversible.
  • Tabaquismo activo, que multiplica el riesgo de infección del implante.
  • Infección dental o periodontal activa, por la vía de abordaje intraoral.
  • Expectativa de un rostro muy angulado: los implantes grandes se delatan.
  • Antecedente de radioterapia en la zona.

Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.

Zonas

Dónde se colocan

Cada zona tiene su propio implante, su vía de acceso y su recuperación. Con frecuencia se combinan dos.

Malar (pómulo)

Proyecta el tercio medio del rostro. Se coloca por dentro de la boca, sobre el hueso del pómulo, y da soporte a una zona que con los años pierde volumen.

Mandibular

Define el ángulo de la mandíbula y ensancha el tercio inferior. También por vía intraoral, en un plano profundo cercano a ramas nerviosas.

Infraorbitario

Da soporte al borde inferior del ojo cuando el hueco de la ojera es estructural. Es el menos frecuente y el más delicado de indicar.

Criterio quirúrgico

Sobre el hueso y bien fijado

El implante se coloca en contacto directo con el hueso, en un bolsillo tallado a su medida —ni grande, porque se mueve, ni justo, porque se dobla— y se fija con un tornillo. Un implante que se desplaza produce asimetría y palpación, y es la complicación tardía más frecuente cuando no se fija.

El tamaño se elige midiendo, con fotografías y a veces con estudio de imagen, y con un criterio conservador: en el rostro, la diferencia entre estructura y exceso son pocos milímetros. También se comprueba la simetría con la persona en posición sentada antes de cerrar, porque el rostro no es simétrico de partida y el implante no debe copiar un lado sobre el otro sin más.

Cuando en la consulta se ve que lo que falta es relleno y no estructura, se dice: el injerto de grasa propia da un resultado más suave, sin material extraño y con la ventaja de poder repetirse o dejarse. No todos los tercios medios planos necesitan un implante.

Etapas

Cómo es el proceso

De la primera consulta al alta, con los tiempos habituales de este procedimiento.

Consulta y planificación

Fotografías, medición de las proyecciones y decisión sobre si el problema es óseo o de volumen blando. Se define zona, tamaño y vía de acceso.

Preoperatorio

Exámenes de laboratorio, valoración con anestesiología y revisión odontológica. Suspensión estricta del tabaco. Se firma el consentimiento informado.

Cirugía

En quirófano, con antibiótico profiláctico. Tallado del bolsillo, colocación del implante y fijación con tornillo. Cierre por planos.

Controles

Control a la semana, al mes y a los tres meses, con indicaciones de higiene oral si el abordaje fue intraoral.

Plazos

Semana a semana

Es una cirugía de recuperación tranquila pero con una hinchazón que dura más de lo que la gente espera.

  1. Días 1 a 5

    Hinchazón marcada del rostro, dieta blanda, enjuagues y antibiótico. Dormir con la cabeza elevada.

  2. Días 6 a 14

    La hinchazón cede lo suficiente para la vida social hacia la segunda semana. Puede persistir adormecimiento de labio, encía o mejilla.

  3. Semanas 3 a 8

    Ejercicio progresivo. La sensibilidad se va normalizando. Se evita cualquier golpe en la zona.

  4. Meses 3 a 6

    Forma definitiva, con el implante ya integrado en su bolsillo y la hinchazón residual resuelta.

Riesgos y lo que no se promete

Los riesgos generales de toda cirugía, y los específicos de llevar un implante: infección —que en muchos casos obliga a retirarlo—, desplazamiento, asimetría, palpación o visibilidad del borde, y extrusión. También alteración de la sensibilidad de la zona por afectación de ramas nerviosas, habitualmente transitoria.

Con los años puede producirse reabsorción del hueso bajo el implante por la presión mantenida. No siempre tiene consecuencias clínicas, pero es un motivo más para no sobredimensionar la pieza.

No se promete un rostro concreto ni la permanencia indefinida del implante: puede requerir recambio o retirada. Estos riesgos se reducen con una indicación adecuada, asepsia estricta y una técnica correcta. No se eliminan. Los que aplican a tu caso se te explican en consulta y constan por escrito en el consentimiento informado.

Dudas habituales

Lo que más se pregunta sobre los implantes faciales

Depende de qué falte. Si falta hueso —un pómulo sin proyección, una mandíbula sin ángulo—, el implante da una definición que la grasa no alcanza. Si lo que falta es volumen blando, la grasa propia queda más natural, no lleva material extraño y puede repetirse.

En bastantes casos la mejor respuesta es una combinación: implante donde falta estructura y grasa donde falta relleno.

Sí. Es una de las ventajas del implante frente a una osteotomía: la pieza se retira. Pero es una segunda cirugía, con su anestesia y su recuperación, no un trámite.

Por eso el tamaño se decide con criterio conservador desde el principio.

Un implante bien dimensionado y bien colocado sobre el hueso no se distingue al tacto en condiciones normales. Lo que se palpa es el borde de un implante demasiado grande, mal apoyado o desplazado.

En zonas de piel muy fina, como el borde inferior del ojo, el margen es menor y por eso la indicación ahí es más restrictiva.

No tienen una fecha de recambio como tal: pueden permanecer muchos años sin dar problemas. Lo que sí ocurre es que el rostro sigue envejeciendo alrededor, y que un implante puede volverse demasiado visible cuando el tejido blando que lo cubre se adelgaza.

Es un motivo de revisión a largo plazo, no una caducidad programada.

¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.

Consulta gratuita

El siguiente paso es distinguir estructura de volumen

Es la pregunta que decide si te conviene un implante, grasa propia o ninguna de las dos. Una consulta con fotografías y medidas te la responde. Sales sabiendo qué es posible, qué implica y cuánto costaría, sin compromiso de agendar nada ese día.

Reservar mi consulta gratuita La gratuidad se aplica al reservar desde este botón.
La Dra. Fátima García, cirujana plástica de Sbeltia, lista para atender tu consulta

Citas de valoración

¡Agenda tu consulta hoy mismo!