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Piernas sentadas sobre un banco de lino claro con pantalón amplio
  • Duración 2 a 3 horas
  • Anestesia General o epidural
  • Hospitalización Una noche
  • Vida normal 15 a 21 días

Cifras orientativas. Tu tiempo de cirugía y de recuperación se define en la consulta, según la técnica indicada.

La cirugía se realiza en clínicas y hospitales acreditados de Lima, con el equipo y la infraestructura que cada caso requiere. El consultorio es donde se valora, se planifica y se hace el seguimiento.

La cirugía

La cruroplastia retira la piel sobrante de la cara interna del muslo. Es la cirugía habitual tras una pérdida de peso importante, y también la que más exige en cicatrización.

El muslo interno es una de las zonas donde la piel peor se retrae. Tras una pérdida de peso importante suele quedar colgando, con roce constante al caminar, irritación en climas húmedos y dificultad para usar cierta ropa. La cirugía retira una franja de piel y grasa y devuelve al muslo un contorno firme, con una mejora funcional que suele importar tanto como la estética.

Es también la cirugía de contorno con más problemas de cicatrización de todo el catálogo, y conviene saber por qué: la zona se mueve con cada paso, roza contra el otro muslo, transpira y está cerca de la región inguinal. Todo eso favorece que la herida se abra, se infecte o cicatrice mal. No es un motivo para no operarse; es el motivo por el que el postoperatorio de esta cirugía se toma más en serio que el de otras.

Suele ayudar cuando hay

  • Piel colgante en la cara interna del muslo que no responde a nada más.
  • Pérdida de peso importante estabilizada durante al menos seis meses.
  • Roce, irritación o dificultad funcional al caminar.
  • Peso estable y buen estado general.
  • Disposición a aceptar una cicatriz larga y un postoperatorio exigente.

Conviene valorar antes si

  • Flacidez leve, donde el balance entre cicatriz y mejora es discutible.
  • Pérdida de peso todavía en curso.
  • Tabaquismo activo, que compromete seriamente esta cicatrización.
  • Antecedente de linfedema o de problemas circulatorios en las piernas.
  • Diabetes mal controlada u otras condiciones que dificulten la cicatrización.

Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.

Opciones

Cicatriz horizontal o vertical

La elección depende de si sobra piel solo en la parte alta del muslo o en toda su longitud.

Cruroplastia horizontal

Cicatriz escondida en el pliegue inguinal. Corrige la flacidez del tercio superior. Cicatriz muy disimulada y alcance limitado.

Cruroplastia vertical

Cicatriz que baja por la cara interna del muslo, a veces hasta la rodilla. Es la que corrige la flacidez extensa tras una gran pérdida de peso.

Con liposucción asociada

Se trata primero el componente graso con cánula y luego se reseca la piel, para un contorno más armónico y una resección más precisa.

Criterio quirúrgico

Anclar la cicatriz para que no baje

El problema clásico de la cruroplastia horizontal es que la cicatriz, que se dejó escondida en el pliegue inguinal, desciende con los meses y termina visible en la cara interna del muslo, a veces deformando la vulva por tracción. Se evita anclando el cierre a una estructura fija —la fascia de Colles— en lugar de confiarlo a la piel. Es el detalle técnico que más define el resultado a largo plazo.

La resección se marca de pie y con la persona en la posición en que va a vivir, no acostada. En la mesa se comprueba que el cierre no queda a tensión: en esta zona, un cierre tirante se abre.

Se respetan los vasos linfáticos del muslo interno, cuya lesión produce hinchazón persistente de la pierna. Y se trabaja primero con cánula el componente graso, para que la resección sea de piel y no de volumen.

Etapas

Cómo es el proceso

De la primera consulta al alta, con los tiempos habituales de esta cirugía.

Consulta

Se valora la extensión de la flacidez, se decide entre cicatriz horizontal y vertical y se conversa con detalle el postoperatorio, que aquí es más exigente que en otras cirugías.

Preoperatorio

Exámenes de laboratorio y valoración con anestesiología. Suspensión del tabaco. Se firma el consentimiento informado.

Cirugía

Bajo anestesia general o epidural. Liposucción previa, resección de la franja de piel, anclaje del cierre a la fascia y sutura por planos. Medias y faja al terminar.

Controles

Controles frecuentes las primeras semanas por el riesgo de dehiscencia, y después al mes, al tercer mes y al año.

Plazos

Semana a semana

La higiene y la restricción de movimiento de las primeras semanas son parte del tratamiento, no una recomendación.

  1. Días 1 a 10

    Faja o medias de compresión, higiene cuidadosa de la zona y movimientos limitados: nada de abrir mucho las piernas ni de sentarse con las rodillas separadas.

  2. Semanas 2 a 4

    Vuelta al trabajo de oficina hacia los quince o veintiún días. Caminata corta y frecuente. Vigilancia estrecha de la herida.

  3. Semanas 6 a 12

    Ejercicio progresivo con autorización. Empieza el tratamiento activo de la cicatriz. Puede persistir hinchazón de las piernas.

  4. Meses 6 a 18

    La cicatriz madura. El contorno definitivo se valora hacia los seis meses, una vez desaparecida la hinchazón.

Riesgos y lo que no se promete

La dehiscencia —apertura parcial de la herida— es más frecuente aquí que en cualquier otra cirugía de contorno, por el movimiento, el roce y la humedad de la zona. Suele resolverse con curaciones, y a veces requiere cerrar de nuevo. También son frecuentes el seroma, la infección y el retraso de cicatrización.

Otros riesgos: linfedema por lesión de los vasos linfáticos, con hinchazón persistente de la pierna; descenso de la cicatriz con el tiempo, que puede deformar la región genital si el cierre no se ancló bien; alteración de la sensibilidad del muslo; cicatriz ensanchada o hipertrófica; y asimetría.

No se promete una cicatriz discreta ni una recuperación sencilla: esta cirugía exige más que la mayoría. Estos riesgos se reducen con anclaje del cierre a la fascia, cierre sin tensión, higiene estricta y abandono del tabaco. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.

Dudas habituales

Lo que más se pregunta sobre la cruroplastia

Porque la zona reúne todas las condiciones que dificultan la cicatrización: movimiento constante al caminar, roce entre los muslos, humedad y proximidad a la región inguinal.

Ocurre con cierta frecuencia, casi siempre de forma parcial, y se resuelve con curaciones. Es la razón por la que los controles de las primeras semanas son tan seguidos.

Si es horizontal, queda escondida en el pliegue inguinal y se ve poco. Si es vertical, recorre la cara interna del muslo y sí se ve con falda, short o traje de baño.

La elección la determina cuánta piel sobra. En una gran pérdida de peso, la horizontal sola no alcanza.

Puede, y era un problema clásico de esta cirugía. Ocurre cuando el cierre se confía a la piel: la gravedad la arrastra hacia abajo y la cicatriz, que estaba escondida, queda visible.

Se previene anclando el cierre a una estructura fija en profundidad. Es un detalle técnico que no se ve pero que decide el resultado a los años.

Caminata corta desde los primeros días, y ejercicio progresivo a partir de la sexta semana con autorización.

Lo que se restringe desde el principio es abrir las piernas: nada de yoga, bicicleta ni sentarse con las rodillas separadas durante las primeras semanas, porque eso tensa directamente la línea de sutura.

¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.

Consulta gratuita

El siguiente paso es ver hasta dónde llega tu flacidez

De eso depende si la cicatriz puede quedar escondida en el pliegue o tiene que bajar por el muslo. Sales de la consulta sabiendo qué es posible en tu caso, qué implica y cuánto costaría, sin compromiso de agendar nada ese día.

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La Dra. Fátima García, cirujana plástica de Sbeltia, lista para atender tu consulta

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