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Manos con guantes midiendo con cinta métrica y marcando el escote de una paciente durante la planificación preoperatoria
  • Duración 1.5 a 3 horas
  • Anestesia General
  • Hospitalización Ambulatoria o una noche
  • Vida normal 10 a 15 días

Cifras orientativas. Varían según se trate de una reducción, una pexia o un aumento.

La cirugía se realiza en clínicas y hospitales acreditados de Lima, con el equipo y la infraestructura que cada caso requiere. El consultorio es donde se valora, se planifica y se hace el seguimiento.

La cirugía

Es la cirugía sobre la mama sana para equilibrarla con la reconstruida. Puede consistir en reducirla, levantarla o aumentarla, según lo que haga falta.

Una mama reconstruida tiene una forma determinada por la técnica empleada, y esa forma no siempre coincide con la de la mama que quedó. Cuando la diferencia es notable, el resultado vestida es asimétrico y la sensación de "algo que no encaja" persiste pese a que la reconstrucción en sí sea buena. La simetrización actúa sobre la mama sana para reducir esa diferencia: la levanta, la reduce o la aumenta según convenga.

Y aquí hay algo que conviene decir por delante: a muchas pacientes les incomoda profundamente la idea de operar la mama que está sana, la que no tuvo cáncer, la que se salvó. Es una reacción comprensible y es una decisión que se puede tomar en cualquier dirección. La simetrización no es obligatoria ni forma parte del tratamiento del cáncer; es una etapa opcional cuyo único objetivo es el equilibrio. Decir que no también es una respuesta válida, y no compromete nada.

Suele ayudar cuando hay

  • Diferencia notable de volumen, forma o altura tras una reconstrucción.
  • Mama contralateral descendida frente a una reconstruida más alta y firme.
  • Mama contralateral de gran volumen que la reconstrucción no puede igualar.
  • Reconstrucción ya estabilizada, con al menos tres a seis meses de evolución.
  • Deseo explícito de la paciente de equilibrar el resultado.

Conviene valorar antes si

  • Reticencia a operar la mama sana: es una decisión legítima y respetada.
  • Reconstrucción todavía en curso o forma no estabilizada.
  • Tratamiento oncológico activo.
  • Riesgo quirúrgico elevado por otras condiciones.
  • Diferencia leve, que puede resolverse con ropa interior adecuada.

Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.

Opciones

Qué se hace en la mama sana

Depende de en qué dirección esté la diferencia.

Reducción

Cuando la mama sana es notablemente mayor que la reconstruida. Además de equilibrar, suele mejorar el dolor de espalda si lo había.

Mastopexia

Cuando el volumen es parecido pero la mama sana está descendida frente a una reconstruida más alta. Es la situación más frecuente.

Aumento

Cuando la reconstruida quedó de mayor volumen. Se añade un implante o injerto de grasa a la mama sana para igualar.

Criterio quirúrgico

La mama sana se sigue controlando igual

Operar la mama contralateral en una paciente con antecedente de cáncer tiene una condición: no debe dificultar el seguimiento. Se emplean técnicas que no comprometen la interpretación de las mamografías, y todo el tejido resecado se envía a estudio anatomopatológico. En un pequeño número de casos ese estudio revela hallazgos no detectados en las imágenes previas, lo cual es un argumento adicional a favor cuando la paciente ya estaba considerando la cirugía.

El momento importa: se espera a que la mama reconstruida haya alcanzado su forma estable, entre tres y seis meses después de la última etapa. Simetrizar contra una forma que todavía va a cambiar obliga a reoperar.

Y el criterio de expectativa: el objetivo es que la diferencia deje de ser evidente vestida y con ropa interior, no la simetría exacta. Una mama reconstruida y una natural nunca se comportan igual —ni al moverse, ni con el peso, ni con los años— y perseguir la identidad lleva a cirugías sucesivas sin final.

Etapas

Cómo es el proceso

De la primera consulta al alta, con los tiempos habituales de esta cirugía.

Consulta

Se compara la forma, el volumen y la altura de ambas mamas de pie, y se decide en qué dirección actuar. Se conversa sin presión la decisión de operar la mama sana.

Preoperatorio

Exámenes de laboratorio, valoración con anestesiología y estudio de imagen mamario actualizado. Se firma el consentimiento informado.

Cirugía

Bajo anestesia general. Reducción, pexia o aumento según lo planificado, con envío del tejido resecado a estudio anatomopatológico.

Controles

Control a la semana, al mes y al tercer mes, con entrega del resultado de patología y reanudación del seguimiento mamario habitual.

Plazos

Semana a semana

Es la recuperación de una cirugía mamaria estándar, más llevadera que las etapas anteriores de la reconstrucción.

  1. Días 1 a 7

    Sostén quirúrgico permanente, molestia moderada y limitación para levantar los brazos.

  2. Semanas 2 a 4

    Vuelta al trabajo de oficina hacia los diez o quince días. Sin cargar peso ni hacer ejercicio.

  3. Semanas 6 a 12

    Ejercicio progresivo con autorización. La forma se asienta y empieza a apreciarse el equilibrio entre ambos lados.

  4. Meses 6 a 12

    Resultado definitivo y cicatrices en su fase final de aclaramiento.

Riesgos y lo que no se promete

Los propios de la cirugía que corresponda —reducción, pexia o aumento— sobre una mama sana: cicatrices que pueden ensancharse o hipertrofiarse, asimetría residual, alteración o pérdida de sensibilidad del pezón, problemas de cicatrización y, si se emplea implante, los riesgos asociados a él.

Hay un factor propio de esta situación: se somete a una cirugía y a sus riesgos una mama que estaba sana. Ese es exactamente el motivo por el que la decisión se conversa sin prisa y se respeta si la respuesta es no.

No se promete simetría exacta. Una mama reconstruida y una natural envejecen y se comportan de forma distinta, y la diferencia puede reaparecer con los años. El objetivo es que deje de ser evidente vestida. Estos riesgos se reducen con una técnica que no dificulte el seguimiento y con un momento quirúrgico adecuado. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.

Dudas habituales

Lo que más se pregunta sobre la simetrización

No. Es una etapa opcional y no forma parte del tratamiento del cáncer. Muchas pacientes deciden no hacerlo y esa decisión se respeta sin insistencia.

Se propone porque en algunos casos mejora bastante el resultado vestida. Si te incomoda la idea, es un motivo suficiente para no hacerlo.

No, si se emplean técnicas adecuadas. El seguimiento mamario continúa igual después, y todo el tejido resecado se envía a estudio anatomopatológico.

De hecho, en un pequeño número de casos ese estudio detecta hallazgos que no se veían en las imágenes previas.

Cuando la mama reconstruida ya alcanzó su forma estable, habitualmente entre tres y seis meses después de la última etapa de la reconstrucción.

Hacerlo antes obliga a reoperar, porque se estaría igualando contra una forma que todavía va a cambiar.

No, y conviene decirlo con claridad. Una mama reconstruida y una natural se mueven distinto, responden distinto al peso y envejecen distinto.

El objetivo realista es que la diferencia deje de notarse vestida y con ropa interior. Perseguir la identidad exacta lleva a cirugías sucesivas sin final.

¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.

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Esta etapa es opcional y la decisión es enteramente tuya. Sales de la consulta sabiendo qué se podría hacer, qué implicaría y cuánto costaría, sin compromiso de agendar nada ese día.

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