Es la extirpación de lesiones de la piel —lunares sospechosos, carcinomas, melanoma y tumores benignos— con márgenes adecuados, estudio patológico de todo lo extirpado y un cierre que cuida el resultado.
El cáncer de piel es el más frecuente del ser humano y también el que mejor se cura, con una condición: que se trate a tiempo. En el Perú se consulta tarde por dos motivos que se repiten en consulta. El primero es la creencia de que la piel oscura no desarrolla cáncer de piel, que es falsa: se desarrolla menos, pero se diagnostica más tarde y por eso llega en peor situación. El segundo es la altura y la radiación: Lima, la sierra y la selva tienen índices de radiación ultravioleta muy altos, y la exposición acumulada de una vida de trabajo al aire libre es un factor real.
La cirugía consiste en retirar la lesión con un margen de piel sana alrededor, cuya amplitud depende del tipo de tumor, y cerrar el defecto. Ese cierre puede ser directo, con un injerto o con un colgajo, según el tamaño y la zona. En la cara, donde se localiza la mayoría de estos tumores, la reconstrucción importa: se puede extirpar bien y dejar una deformidad evitable, y de eso se trata precisamente la formación en cirugía plástica.
Suele ayudar cuando hay
- Lunar que cambia de tamaño, forma, color o bordes.
- Lesión que sangra, se ulcera o no cicatriza en más de un mes.
- Lesión nueva en un adulto, especialmente si crece.
- Diagnóstico ya confirmado de carcinoma basocelular, espinocelular o melanoma.
- Lesión benigna que molesta, se irrita o preocupa.
Conviene valorar antes si
- Lesión estable de años sin cambios, que puede solo controlarse.
- Múltiples lesiones que requieren priorización y seguimiento dermatológico.
- Anticoagulación, que debe manejarse con el médico tratante.
- Infección activa en la zona, que se trata antes.
- Lesión extensa que requiere planificación y quizá tratamiento combinado.
Ninguno de estos puntos descarta por sí solo el procedimiento; todos cambian la conversación.
Qué tipo de tumor es
El tipo determina el margen necesario y el estudio complementario.
Carcinoma basocelular
El más frecuente. Crece localmente y prácticamente no da metástasis, pero destruye tejido si se deja evolucionar. Se cura con la extirpación completa.
Carcinoma espinocelular
Más agresivo que el anterior y con capacidad de diseminarse. Requiere márgenes mayores y a veces estudio de los ganglios de la zona.
Melanoma
El menos frecuente y el más grave. El pronóstico depende del espesor al momento del diagnóstico, y por eso el tiempo de consulta importa tanto.
Primero la oncología, después la cicatriz
El orden no se invierte nunca. El margen que exige el tipo de tumor se respeta aunque obligue a un cierre más complejo o a una cicatriz mayor. Reducir el margen para dejar una cicatriz más pequeña es la forma más segura de que el tumor recidive, y una recidiva obliga a una segunda cirugía mayor que la que se quiso evitar.
Todo lo que se extirpa se envía a estudio anatomopatológico, sin excepciones y aunque la lesión parezca claramente benigna. Es la única forma de tener un diagnóstico cierto y de confirmar que los márgenes están libres. Cuando el informe indica margen comprometido, se amplía: es incómodo, y es lo correcto.
Dentro de esa regla, el cierre se planifica con criterio estético: se orientan las incisiones siguiendo las líneas naturales de la piel, se usan colgajos locales que traen tejido de color y textura similares y se reserva el injerto para cuando no hay alternativa mejor.
Cómo es el proceso
De la primera consulta al resultado de patología, con los tiempos habituales.
Consulta
Se examina la lesión y el resto de la piel, se define si requiere biopsia previa o extirpación directa y se planifica el cierre.
Cirugía
Casi siempre ambulatoria y con anestesia local. Extirpación con el margen que corresponde y cierre directo, con injerto o con colgajo.
Resultado de patología
En una o dos semanas. Confirma el diagnóstico y si los márgenes quedaron libres. Si no lo están, se programa una ampliación.
Seguimiento
Controles periódicos de la cicatriz y del resto de la piel. Quien tuvo un cáncer de piel tiene más riesgo de tener otro.
Qué esperar
En la mayoría de los casos es una recuperación breve y sin reposo.
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Días 1 a 7
Apósito y curaciones sencillas. Molestia leve. Vida normal desde el primer día en la mayoría de los casos.
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Semanas 1 a 2
Retiro de puntos según la zona: antes en la cara, más tarde en el tronco y las extremidades. Llega el resultado de patología.
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Semanas 3 a 12
La cicatriz atraviesa su fase roja y endurecida. Protector solar estricto sobre ella para evitar que se pigmente.
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Meses 6 a 12
La cicatriz alcanza su aspecto definitivo. Continúan los controles de piel.
Riesgos y lo que no se promete
Los propios de una cirugía cutánea: sangrado, hematoma, infección, dehiscencia de la sutura, cicatriz visible o hipertrófica, alteración de la sensibilidad de la zona y, cuando se emplea injerto, diferencia de color y textura respecto a la piel vecina.
El riesgo específicamente oncológico es la recidiva, que depende del tipo de tumor y de si los márgenes quedaron libres. Por eso el informe de patología es parte del tratamiento y no un trámite, y por eso una ampliación de márgenes puede ser necesaria aunque la primera cirugía haya ido bien.
No se promete que no quede cicatriz: extirpar un tumor deja siempre una marca, y en la cara se planifica para disimularla, no para evitarla. Tampoco se promete que no aparezcan otros tumores; quien tuvo uno tiene más riesgo, y de ahí el seguimiento. Estos riesgos se reducen con márgenes adecuados, patología sistemática y protección solar. No se eliminan. Los que aplican a tu caso constan por escrito en el consentimiento informado.
La información de esta página es orientativa y no sustituye una consulta médica presencial. El acto médico es una obligación de medios, no de resultado.
Lo que más se pregunta sobre los tumores de piel
Cuando cambia: de tamaño, de forma, de color, cuando sus bordes se vuelven irregulares, cuando sangra o pica, o cuando aparece uno nuevo siendo adulto y crece.
Una lesión que no cicatriza en más de un mes también merece revisión. En la duda, se revisa: la consulta es rápida y la alternativa es llegar tarde.
Sí. Es menos frecuente, pero ocurre, y suele diagnosticarse más tarde precisamente por la creencia de que no puede pasar.
Además, en pieles más oscuras el melanoma aparece con relativa frecuencia en zonas poco expuestas: plantas de los pies, palmas y bajo las uñas. Esas zonas también hay que mirarlas.
Todo, sin excepción, aunque la lesión parezca claramente benigna. Es la única forma de tener un diagnóstico cierto y de confirmar que los márgenes están libres.
Un procedimiento que retira una lesión sin enviarla a patología no es aceptable, y eso incluye la cauterización o el láser de lesiones sospechosas.
Una lesión sospechosa, no. El láser o la cauterización destruyen el tejido y hacen imposible el estudio patológico, de modo que se pierde el diagnóstico y no se sabe si quedó algo.
Para lesiones benignas ya identificadas hay más margen. Para cualquier lesión con dudas, se extirpa y se estudia.
¿Tu duda no está aquí? Hay más respuestas en las preguntas frecuentes.
