«Quiero la láser.» «La que no deja cicatriz.» «La de los hilos.» Los nombres de las técnicas llegan a la consulta como si fueran productos de un catálogo, y la elección no funciona así.

La técnica es lo último que se decide. Antes hay que saber qué le sobra y qué le falta a ese párpado, y eso no se ve en una foto.

Antes de la técnica: qué se está corrigiendo

Un párpado puede tener cinco cosas distintas, y casi nunca tiene una sola:

  • Piel que sobra. Es lo que la mayoría llama párpado caído.
  • Grasa que empuja. Las bolsas. Es grasa de la órbita que se asoma porque cedió el tabique que la contenía.
  • Músculo. El orbicular puede estar engrosado y formar un rodete bajo la pestaña.
  • Tono del párpado inferior. Si está flácido, quitarle piel lo tira hacia abajo y deja el ojo rojo y llorando.
  • Posición de la ceja. Si lo que cae es la ceja, quitar piel del párpado empeora la mirada en vez de abrirla.

Y hay una distinción que cambia la cirugía entera: la ptosis no es piel sobrante. En la ptosis el borde del párpado está bajo porque el músculo que lo levanta no tira bien. Es un problema de músculo y se opera en otro plano. Si se confunde con piel y solo se reseca piel, el ojo sigue medio cerrado y encima ya no queda piel que gastar.

Párpado superior

Es la más conocida y la más reglada. La incisión va dentro del pliegue natural, que es donde la cicatriz se esconde al abrir el ojo. Lo que se decide ahí es:

  • Cuánta piel se quita. Hay un mínimo que tiene que quedar para que el ojo cierre. Quitar de más no da una mirada más abierta: da un ojo que no cierra del todo por la noche y una córnea que se seca.
  • Si se toca el músculo. A veces se reseca una tira fina de orbicular; muchas veces no hace falta.
  • Si se toca la grasa. En el superior suele sobrar solo en la parte interna, junto a la nariz. Vaciar el resto deja el hueco hundido que delata una cirugía de hace treinta años.

Se hace casi siempre con anestesia local, con o sin sedación, y los puntos salen alrededor de la semana.

Párpado inferior: dos caminos

Aquí está la decisión que más se pregunta, y depende de una sola cosa: si además de bolsas sobra piel.

Vía transconjuntival

Se entra por dentro, por la cara interna del párpado. No deja cicatriz en la piel y apenas toca el sostén del borde, así que el riesgo de que el párpado se retraiga es más bajo.

Es la vía indicada cuando el problema son las bolsas y la piel está en buen estado. Lo que no hace es quitar piel: si sobra, se combina con un tratamiento de superficie —un peeling o un láser— o con una resección mínima justo bajo la pestaña.

Vía subciliar

La incisión va por fuera, un par de milímetros bajo las pestañas. Permite tratar la grasa y además quitar piel y músculo, y la cicatriz queda escondida en el borde.

Alcanza más y exige más. Al despegar por delante se debilita el sostén del párpado, y si ya estaba flácido y no se refuerza, el borde puede bajar —aparece una franja de blanco debajo del iris— o girarse hacia afuera. Por eso suele acompañarse de un punto de sostén en el ángulo externo.

Quitar la grasa o cambiarla de sitio

Durante años la bolsa se resolvía vaciándola. Funciona pronto y envejece mal: el surco entre el párpado y el pómulo se marca más con los años y la mirada queda hundida.

Cuando ese surco ya existe, hoy se tiende a reposicionar la grasa en lugar de tirarla: se libera y se reparte hacia abajo para rellenar el valle. También se puede añadir grasa propia. Lo que decide es si debajo de la bolsa hay un hueco, y eso se ve de pie y con luz normal, no tumbada en la camilla.

La técnica no se elige de un catálogo. Se elige después de mirar cuánta piel sobra, cuánta grasa hay, qué tono tiene el párpado y dónde está la ceja.

Lo que se añade cuando hace falta

  • Cantopexia o cantoplastia. Refuerzan el ángulo externo del ojo. La primera lo sostiene con un punto; la segunda lo desinserta y lo fija más arriba. No son un extra estético: evitan que el párpado inferior caiga después.
  • Corrección de ptosis. Se trabaja sobre el músculo elevador o sobre el de Müller, por fuera o por dentro. Es otra cirugía distinta que a veces se hace en el mismo acto.
  • Elevación de la ceja. Si el problema de arriba es la ceja, se eleva por vía temporal, endoscópica o directa, con o sin blefaroplastia.
  • Pliegue palpebral. En el párpado asiático el objetivo no es cambiar el rasgo sino definir un pliegue acorde con él. Se hace con incisión —que también permite retirar piel y grasa y no se deshace— o con puntos, menos agresiva y que puede soltarse con los años.
  • Bolsas malares y festones. Están en el pómulo, no en el párpado, y no se corrigen con una blefaroplastia.

Láser, radiofrecuencia y bisturí

La «blefaroplastia láser» se anuncia como una técnica aparte. En rigor el láser es la herramienta con la que se corta y se coagula, no una cirugía distinta. Corta sellando los vasos, así que puede sangrar algo menos y dejar menos hematoma los primeros días. No cambia dónde va la incisión, ni cuánto se quita, ni cómo se ve el párpado al año. Con la radiofrecuencia pasa lo mismo.

Cosa distinta es el láser aplicado sobre la piel del párpado inferior para tratar arrugas finas. Eso no es la cirugía: es un tratamiento de superficie que a veces la acompaña.

«Blefaroplastia sin cirugía»

El nombre es el problema. Hay dispositivos de plasma o de radiofrecuencia que retraen la piel con pequeñas quemaduras controladas, y pueden mejorar algo una piel con arrugas finas. Eso es todo lo que hacen.

No quitan bolsas, porque la grasa está detrás de un tabique que no tocan, y no corrigen una ptosis ni suben una ceja. En el párpado, además, el margen entre retraer y quemar es estrecho, y una cicatriz mal hecha ahí es de las más difíciles de arreglar. Si alguien te ofrece el resultado de una cirugía sin cirugía, lo que está comparando no son dos técnicas.

Cómo se elige, en la consulta

Con exploraciones que duran segundos y deciden casi todo:

  1. Mirarte de pie y con la cara en reposo, no tumbada y no levantando las cejas, que es lo que todo el mundo hace sin darse cuenta.
  2. Colocar la ceja en su sitio con el dedo. Si así el párpado deja de sobrar, lo que hay que tratar es la ceja.
  3. Medir dónde cae el borde del párpado respecto a la pupila, que es lo que separa una ptosis de un exceso de piel.
  4. Probar el tono del párpado inferior: se separa del ojo y se suelta. Si tarda en volver, hay flacidez y habrá que reforzar el ángulo.
  5. Preguntar por ojo seco, cirugía refractiva previa, tiroides y alergias. Los cuatro cambian la indicación y el margen de lo que se puede quitar.
  6. Campo visual cuando se sospecha que la piel está recortando la visión por arriba.

Lo que depende de ti

No hace falta llegar sabiendo la técnica. Hace falta llegar con la pregunta correcta, que no es «¿me haces la láser?» sino «¿qué me sobra, qué me falta, y por qué esa vía y no la otra?».

Si la respuesta es un nombre comercial en lugar de una explicación de tu párpado, la conversación todavía no ha empezado.

Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.

Ver la ficha de blefaroplastia

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