«Ya que me duermo, que me hagan todo.» Es una de las frases más repetidas de la consulta, y tiene una lógica que se entiende perfectamente: un solo preoperatorio, una sola anestesia, un solo periodo de baja, un solo susto para la familia.
A veces es la decisión correcta. Otras veces es lo que convierte dos cirugías seguras en una cirugía peligrosa, y la diferencia merece explicarse.
Cuándo combinar tiene sentido
El ejemplo más claro es el que ha acabado llamándose mommy makeover, que no es una técnica sino la combinación, en un mismo acto, de la cirugía del abdomen y la de la mama después del embarazo y la lactancia.
Tiene sentido porque los dos cambios responden al mismo motivo. En el abdomen, la piel se estiró más allá de su capacidad de retracción y los músculos rectos se separaron. En la mama, el volumen subió durante el embarazo y bajó al terminar la lactancia, y la piel no volvió del todo. Resolverlo de una vez evita atravesar dos veces lo mismo.
En general, combinar es razonable cuando las zonas no compiten entre sí, cuando las posiciones en la mesa son compatibles y cuando la suma de tiempos se mantiene dentro de un margen prudente.
Dónde está el límite
Lo que hay que entender antes de decidirlo es esto: combinar cirugías no las hace más pequeñas. Suma tiempo de quirófano y suma superficie operada, y las dos cosas suben el riesgo.
Hay un límite razonable, es distinto en cada persona, y definirlo es la parte importante de la consulta.
Lo que lo mueve en una dirección o en otra:
- El tiempo quirúrgico total. Más horas de anestesia significan más riesgo trombótico y más tiempo de inmovilidad.
- La pérdida de sangre acumulada de varios procedimientos a la vez.
- La superficie operada. Cada zona añade su propio riesgo de infección y de problemas de cicatrización.
- Tu estado de salud: edad, peso, tabaco, diabetes, antecedentes de trombosis, medicación.
- La recuperación resultante. Una abdominoplastia obliga a postura flexionada y una cirugía de mama limita los brazos; juntas pueden dejar a alguien sin forma de levantarse sola de la cama.
- Quién te cuida en casa. Esto parece menor y no lo es, sobre todo con hijos pequeños.
Las señales de que se está forzando
Si el plan que te proponen suma cinco o seis procedimientos, si nadie menciona el tiempo total estimado, si no se habla de profilaxis antitrombótica ni de dónde pasarás la primera noche, o si el argumento principal es el ahorro, conviene parar.
Un plan que se defiende por lo que cuesta en lugar de por lo que puedes tolerar no es un plan quirúrgico.
Dos tiempos no es un fracaso
Dividir en dos cirugías separadas por unos meses es, en muchos casos, la decisión de alguien que está cuidando el resultado y no el calendario. Se recupera dos veces, sí, pero cada recuperación es más llevadera y el margen de seguridad es mayor.
Lo que no se promete
Un mommy makeover no es una cirugía para bajar de peso ni sustituye a una dieta, y no devuelve el cuerpo exacto de antes del embarazo: devuelve una versión con la pared abdominal reparada, la mama en su sitio y unas cicatrices permanentes que son la contrapartida real.
Y hay una condición que conviene respetar: peso estable y la familia completa. Un nuevo embarazo o un aumento importante de peso pueden deshacer buena parte de lo conseguido.
Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.
Ver la ficha de mommy makeover