Conviene empezar por la distinción que ordena todo lo demás, porque de ella depende el tratamiento entero y porque se confunden constantemente.
Hipertrófica no es lo mismo que queloide
Una cicatriz hipertrófica es gruesa y roja pero se mantiene dentro de los límites de la herida original, y tiende a mejorar sola con el tiempo.
Un queloide crece más allá de esos límites, invade piel sana que nunca estuvo lesionada, no mejora solo y tiene una fuerte tendencia a volver.
No son grados del mismo problema: se comportan de forma distinta y se tratan de forma distinta. La prueba práctica es mirar dónde termina: si el relieve se sale del trazado de la herida, es queloide.
El error que hay que evitar
Aquí está el punto que más consultas resuelve: extirpar un queloide y suturar, sin nada más, hace que vuelva en la gran mayoría de los casos, y con frecuencia mayor que el original, porque la herida nueva es más grande que la anterior.
Quien ofrece quitarte un queloide en una sesión y dejarlo liso no está describiendo lo que va a pasar.
El tratamiento del queloide es siempre combinado —infiltraciones, compresión, láminas de silicona y, en casos seleccionados, cirugía dentro de un protocolo— y se sostiene durante meses. No hay atajo, y el atajo que se vende sale caro en todos los sentidos.
Qué hace que una cicatriz quede mal
Varias cosas, y casi todas se pueden influir:
- La tensión. Es el factor más importante. Una herida cerrada a tensión, o en una zona que se mueve mucho —hombro, pecho, espalda, zonas de pliegue—, cicatriza peor. Por eso la misma persona puede tener una cicatriz invisible en la cara y una gruesa en el hombro.
- La dirección. Una cicatriz que sigue las líneas naturales de la piel se disimula; una que las cruza queda visible y tiende a ensancharse.
- El tiempo que tardó en cerrar. Cuanto más tarda una herida en cerrar, peor es la cicatriz. Es la razón de que una quemadura profunda deje más marca que un corte limpio.
- El sol. Una cicatriz joven expuesta al sol se pigmenta, y esa pigmentación puede quedarse para siempre.
- La predisposición personal. Pieles más oscuras y ciertos antecedentes familiares tienen más tendencia al queloide. Si ya tuviste uno, dilo antes de cualquier cirugía.
Los meses que deciden
Una cicatriz no es definitiva hasta pasados entre doce y dieciocho meses. Durante ese tiempo atraviesa una fase roja, elevada y a veces molesta que asusta mucho y que en gran parte es normal.
Lo que de verdad funciona en ese periodo es poco glamuroso y hay que sostenerlo: láminas o gel de silicona a diario durante meses, masaje una vez la herida está cerrada, protección solar estricta y, cuando corresponde, compresión. Las cremas de farmacia con nombres prometedores hacen bastante menos que la silicona constante.
Cuándo consultar
Antes de los seis meses, si la cicatriz crece, se endurece, pica o duele. Es el momento en que las infiltraciones hacen más y la cirugía casi nunca hace falta.
Esperar a que «termine de formarse» para consultar es el patrón más común, y es el que deja llegar queloides ya establecidos que habrían respondido mucho mejor seis meses antes.
Lo que no se promete
No se promete borrar la cicatriz: no existe tratamiento que la elimine. Se promete trabajar para que sea más plana, más clara, más estrecha y que deje de doler o picar, con una mejoría que en muchos casos es notable. Y se promete decirte cuándo lo mejor es no tocarla.
Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.
Ver la ficha de cicatrices y queloides