Este 21 de octubre se ha celebrado el BRA Day, el Día de la Concienciación sobre la Reconstrucción Mamaria. Nació en Toronto en 2011 y se conmemora cada tercer miércoles de octubre, dentro del mes del cáncer de mama. Conviene decir desde el principio qué es y qué no es, porque se malinterpreta a menudo: no es una campaña para que las mujeres se reconstruyan.
Es una campaña para que lo sepan.
El objetivo no es que toda mujer con cáncer de mama se reconstruya. Es que toda mujer con cáncer de mama haya tenido la oportunidad de hablarlo con un cirujano plástico antes de decidir.
La diferencia entre las dos frases es toda la diferencia. Reconstruirse o no reconstruirse es una decisión personal, y hay mujeres que la toman en contra y están en su derecho y en paz. Lo que no debería pasar —y pasa todos los días en el Perú— es enterarse de que existía la opción dos años después de la mastectomía, cuando ya se ha atravesado el duelo de la pérdida creyendo que no había nada que hacer.
Por qué el momento de preguntar es antes
Esta es la parte médica que más cuesta transmitir y la que más cambia las cosas: la reconstrucción se planifica con la mastectomía, no después de ella.
Cuando la cirujana oncológica y la cirujana plástica hablan antes de entrar a quirófano, se abren posibilidades que después ya no existen. La principal es la conservación de la piel: en una mastectomía planificada junto a la reconstrucción se puede preservar la envoltura cutánea —y en casos seleccionados el complejo areola-pezón— y reconstruir en el mismo acto. El resultado de partida es otro, y el número de cirugías a las que hay que someterse suele ser menor.
Cuando la reconstrucción se plantea años más tarde, el punto de partida es una piel ya cerrada, a veces irradiada y retraída. Sigue siendo perfectamente posible —la reconstrucción diferida es una cirugía que hacemos a menudo y con buenos resultados— pero el camino es más largo.
Lo que condiciona la decisión
- Si va a haber radioterapia. Es el factor que más pesa. La radioterapia sobre un implante aumenta el riesgo de contractura y de pérdida del resultado, y eso puede aconsejar diferir la reconstrucción o elegir tejido propio en lugar de implante.
- El tipo de mastectomía. No es lo mismo una mastectomía con conservación de piel que una que obliga a retirarla por la extensión del tumor.
- El tejido disponible. Los colgajos de abdomen o de espalda dan resultados más naturales y toleran mejor la radiación, pero requieren tener de dónde tomarlos y una cirugía mayor.
- El momento oncológico. El tratamiento del cáncer manda siempre. La reconstrucción se adapta a él y nunca al revés.
En el Perú es parte del tratamiento, no un extra estético
La Ley 31336, Ley Nacional del Cáncer, publicada en agosto de 2021, y su reglamento, aprobado por Decreto Supremo 004-2022-SA en marzo de 2022 y modificado después, establecen la cobertura del tratamiento oncológico bajo un modelo de atención integral que incluye la continuidad terapéutica, la rehabilitación y las intervenciones complementarias según la evaluación médica. Ese es el marco en el que la reconstrucción mamaria se entiende como parte del tratamiento del cáncer, y no como una cirugía estética aparte.
Dicho eso, con la misma honestidad: tener respaldo legal y tener acceso no son lo mismo. Los servicios con equipos multidisciplinarios están concentrados en Lima, la demanda supera la capacidad instalada y cada asegurador y cada institución tienen su propio procedimiento y sus propios tiempos. Preguntar temprano no garantiza nada, pero no preguntar garantiza quedarse fuera.
Qué preguntar en la consulta
Si hay una mastectomía en el horizonte —propia o de alguien a quien acompañas—, estas son las preguntas que vale la pena llevar escritas:
- ¿Soy candidata a reconstrucción inmediata, en la misma cirugía? Es la primera y la que más puertas abre o cierra.
- ¿Está previsto que reciba radioterapia? Si la respuesta es sí o es "quizá", la estrategia cambia y conviene saberlo antes.
- ¿Se puede conservar la piel, y la areola y el pezón? Depende del tumor, pero es una pregunta que hay que hacer, no esperar a que la respondan.
- ¿Qué técnicas son razonables en mi caso y por qué? Implante, expansor, tejido propio o una combinación. Que expliquen el porqué, no solo el qué.
- ¿Cuántas cirugías implica cada camino? Casi ninguna reconstrucción se termina en una sola operación, y saberlo de entrada evita una decepción.
- ¿Qué cubre mi seguro y qué trámite hay que iniciar? Cuanto antes se empiece el papeleo, menos probable es que el calendario oncológico pase por encima.
Y una más, que no es clínica: ¿puedo hablar con una cirujana plástica antes de la mastectomía? En muchos casos basta con pedirlo.
Lo que no se promete
La reconstrucción no devuelve la mama que había. Devuelve una forma, un volumen y una simetría vestida que para la mayoría de las pacientes cambia por completo la relación con el propio cuerpo, y eso es mucho; pero la sensibilidad no vuelve como era, hay cicatrices y casi siempre hace falta más de una cirugía.
Tampoco es obligatoria. Una mujer que decide no reconstruirse, informada y con calma, ha tomado una decisión tan válida como la contraria. El BRA Day no está para empujar a nadie en ninguna dirección: está para que la decisión sea suya y no del silencio.
Si estás en ese momento, o acompañas a alguien que lo está, esa conversación se puede pedir ya.
Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.
Ver la ficha de reconstrucción mamaria