Es más frecuente de lo que se cree y suele vivirse en silencio: hombres que llevan años sin quitarse la camiseta en la playa, que evitan la piscina o que eligen la ropa en función de disimularlo. Y casi todos han probado antes lo mismo: dieta, pesas, más pecho en el gimnasio. No funciona, y hay una razón concreta.

La diferencia se palpa

La ginecomastia es el aumento de la glándula mamaria. Se palpa como un disco firme, bien delimitado, justo debajo del pezón, y a veces es sensible al tocarlo.

La pseudoginecomastia es simple acumulación de grasa: blanda, difusa, sin ese disco central, repartida por todo el pecho. Esa sí responde a perder peso.

La prueba casera es sencilla: túmbate boca arriba y palpa alrededor del pezón con los dedos juntos, acercándote desde fuera. Si notas un borde firme que empieza de golpe, eso es glándula. Si todo es blando y uniforme, es grasa.

El tejido glandular no es graso, así que ni el déficit calórico ni el ejercicio lo reducen. De hecho, en alguien que adelgaza y gana pectoral, la glándula se hace más evidente porque pierde lo que la disimulaba.

Antes de operar hay que buscar la causa

Esto se omite con frecuencia y no debería. Detrás de una ginecomastia puede haber algunos medicamentos de uso común, el consumo de anabólicos, la marihuana, alteraciones hormonales, problemas de tiroides, hígado o riñón y, con poca frecuencia, un tumor testicular.

En algunos de esos casos, tratar la causa resuelve el problema sin quirófano. Operar sin mirar es arreglar el síntoma y dejar lo que lo produce.

Un bulto duro, fijo, de un solo lado o con cambios en la piel o en el pezón deja de ser un asunto estético. Ahí la prioridad es diagnóstica, y se estudia antes de hablar de nada más.

El cáncer de mama en el hombre es raro, pero existe. Una asimetría marcada, una retracción del pezón o una secreción se estudian siempre.

En la adolescencia, esperar suele ser lo correcto

La ginecomastia puberal es muy frecuente y en la mayoría de los casos se resuelve sola en uno o dos años. Operar a un adolescente en pleno proceso es adelantarse a algo que probablemente iba a corregirse.

La excepción es cuando persiste más allá de ese plazo, cuando es muy voluminosa o cuando el impacto en la vida del chico es serio y sostenido. Eso se valora caso por caso y no por calendario.

Cómo es la cirugía

Se retira la glándula y la grasa que la acompaña para devolver al pecho un contorno masculino. Dura una o dos horas, es ambulatoria y se hace con anestesia general o local con sedación. Lo extirpado se envía a patología, siempre.

La recuperación es corta: faja compresiva permanente la primera semana, vuelta al trabajo entre los siete y los catorce días, sin ejercicio ni cargar peso durante tres o cuatro semanas. Puede haber zonas endurecidas que ceden con masaje. El resultado definitivo se ve entre los tres y los seis meses, cuando la piel ha terminado de retraerse.

Lo que no se promete

Si hay mucha piel sobrante —habitual después de una pérdida de peso importante— retirar la glándula no basta y hace falta resecar piel, lo que añade cicatrices visibles. Es la contrapartida y se habla antes, no después.

Y si vuelves al consumo que lo produjo, puede reaparecer. La cirugía quita la glándula que había, no la que se pueda formar de nuevo.

Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.

Ver la ficha de ginecomastia

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