La oreja prominente no es una enfermedad y no afecta a la audición. Lo que sí produce, con mucha frecuencia, es burla escolar sostenida, y ese es el motivo por el que la mayoría de las consultas son de padres con niños en edad escolar.
Es una de las pocas cirugías estéticas cuyo beneficio principal se mide en cómo el niño se relaciona, no en cómo se ve.
La edad: desde los cinco o seis años
La oreja alcanza casi su tamaño adulto hacia los cinco o seis años. Por eso esa es la edad desde la que se puede operar sin comprometer el crecimiento: se corrige una estructura que ya no va a cambiar de tamaño.
Operar antes no tiene sentido. Operar mucho después tampoco tiene ningún inconveniente técnico —en adultos el procedimiento es el mismo, con un cartílago algo más rígido que exige alguna maniobra adicional—, pero deja al niño atravesar los años en que las burlas pesan más.
El punto práctico suele ser antes de empezar la primaria, o en unas vacaciones largas si el problema ya apareció.
Quién decide
Esta es la parte que conviene pensar despacio. Hay dos consultas muy distintas que llegan con la misma petición:
- El niño al que le molesta. Se tapa las orejas en las fotos, pide llevar el pelo largo, cuenta que le dicen cosas. Aquí la cirugía resuelve algo suyo.
- El niño al que no le importa y son los padres los que lo ven. Aquí conviene esperar.
A partir de los seis o siete años un niño puede entender qué le van a hacer y decir si lo quiere. Preguntárselo, en una conversación aparte y sin presión, es parte de la consulta.
Una oreja prominente que no molesta a quien la lleva no necesita quirófano.
Cómo es la cirugía
Se recoloca la oreja y se reconstruye el pliegue que le falta, trabajando el cartílago desde atrás. La cicatriz va detrás de la oreja, en el surco, y queda oculta. Dura una o dos horas. En niños se hace con anestesia general; en adultos, local con sedación. Es ambulatoria.
La recuperación, y la indicación que todos abandonan
- Días 1 y 2. Vendaje que cubre las orejas, molestia moderada controlable con analgésicos y sensación de presión. Dormir boca arriba.
- Días 3 a 7. Se cambia el vendaje por una banda elástica. Los niños suelen volver al colegio hacia el día cinco o siete, sin deportes.
- Semanas 2 a 6. Banda elástica solo de noche.
- Meses 3 a 6. La forma definitiva se asienta y la cicatriz de detrás termina de aclararse. Deportes de contacto, a partir del mes y medio o dos meses.
La banda nocturna de esas semanas 2 a 6 es la indicación que más se abandona y la que más recidivas evita. Es exactamente cuando uno se dobla la oreja sin darse cuenta, durmiendo. Cuesta sostenerla porque el niño ya está bien y parece innecesaria; es justo entonces cuando sirve.
Lo que no se promete
No se promete simetría perfecta: las dos orejas nunca fueron idénticas y no lo serán después, y las diferencias de detalle se aprecian de cerca. No se promete una oreja pegada a la cabeza, porque eso se ve artificial: el objetivo es una posición natural, no la mínima posible.
Y existe la posibilidad de recidiva parcial, que el cartílago recupere algo de su posición con los meses. Se reduce con técnica adecuada y con la banda nocturna. No se elimina.
Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.
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