Este artículo no vende ninguna cirugía. Es el que más veces me gustaría que alguien hubiera leído antes de llegar a mi consulta, porque lo que se hace en los primeros veinte minutos de una quemadura determina en buena medida la secuela que quedará después.
Lo que hay que hacer
- Agua fría corriente durante veinte minutos. Del caño, templada tirando a fresca. No helada. No hielo. Veinte minutos reales, mirando el reloj: es el tiempo que tarda el calor retenido en la piel en disiparse, y casi todo el mundo se queda en dos.
- Retira la ropa que no esté pegada, y los anillos, pulseras y relojes antes de que la zona se hinche. Lo que esté adherido a la piel se queda donde está.
- Cubre con un paño limpio, seco, sin pelusa. Nada más encima.
- Acude a emergencia. Siempre si es un niño, si afecta a cara, manos, pies, genitales o articulaciones, si es extensa, si es circular alrededor de un miembro, si fue eléctrica o química, o si la piel se ve blanca, acartonada o no duele.
Que una quemadura no duela es mala señal, no buena: significa que llegó a destruir las terminaciones nerviosas.
Lo que no debe hacerse nunca
Lo digo con todas las letras porque en el Perú se sigue haciendo todos los días, y agrava la lesión:
- Pasta de dientes.
- Aceite, de cocina o de cualquier tipo.
- Clara de huevo.
- Papa, manteca, mantequilla, café, hierbas, barro.
- Hielo directo.
- Reventar las ampollas.
Todo lo de la primera lista hace lo mismo: aísla el calor dentro de la piel en lugar de sacarlo, contamina la herida e impide evaluar la profundidad real cuando por fin se llega a emergencia. El hielo añade un daño propio, porque la vasoconstricción empeora la zona ya comprometida. Y la ampolla es una cubierta estéril: mientras aguante, protege.
No hay ningún remedio casero que mejore una quemadura. Todos los que se usan la empeoran, y algunos deciden la diferencia entre cicatriz y no cicatriz.
Por qué se revalúa a las 48 horas
La quemadura tiene una particularidad que sorprende a las familias: profundiza en las primeras cuarenta y ocho horas. Lo que el primer día parece superficial puede resultar más profundo al tercero, y por eso la valoración se repite.
Del grado real depende todo lo demás. Una quemadura superficial epiteliza sola en una o dos semanas y no deja secuela. Una profunda no cerrará nunca por sí misma y necesita desbridamiento e injerto. Injertar a tiempo lo que no va a cerrar solo es la decisión que más reduce la cicatriz definitiva.
De ahí que esperar «a ver si cierra sola» durante semanas sea el error caro: cuanto más tarda una herida en cerrar, peor es la cicatriz que deja.
Después, durante meses
Cuando la herida ha cerrado empieza la otra mitad del trabajo, que dura entre seis meses y dos años: compresión con prendas a medida, hidratación, láminas de silicona, masaje y protección solar estricta. Es tedioso y es lo que separa una cicatriz plana de una retráctil.
No se promete que una quemadura profunda no deje cicatriz: la deja siempre. Lo que sí cambia mucho el resultado es el tiempo hasta el cierre y el cuidado de los meses siguientes.
Guárdalo antes de necesitarlo
Las quemaduras domésticas ocurren en la cocina, con agua hirviendo y con aceite, y la mayoría de las graves en el Perú son de niños pequeños. Cuando pasa, nadie busca información: se hace lo que alguien recuerda. Que lo que recuerdes sea veinte minutos de agua.
Este artículo habla de un procedimiento que hacemos en Sbeltia. La ficha lleva los tiempos, la recuperación y los riesgos por escrito.
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